-Doctor, veo cosas donde no las hay. A veces veo una sombra tras de mí, mirándome fijamente – explicó – Oigo voces en mi habitación o alguien toma mis cosas sin yo darme cuenta. No es un fantasma, es demasiado inquieto como para serlo. Estoy convencido de que es real… tiene que serlo.
-¿Vive solo?-asintió mientras él tomaba apuntes en una pequeña agenda.
-Sabe, a veces simplemente tengo miedo…-lo miro con duda- Comienzo a pensar en lo más terrible, en las miradas despectivas de la gente en el vestíbulo, en los sueños que deje atrás, en mí y en…no es posible, ya no. El siempre llora y me atormenta, ayer repentinamente solo hubo silencio.-dijo tomando su cabeza entre sus manos con expresión de pánico- no puedo sacármelo de la cabeza…
-¿Qué…?
-Me asusta reconocer que…esa sombra soy yo.
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