Ese abril decidiste salir de viaje, sin imaginar que con el pasar de los días para verte, tendría que soñarte, tu alma se había perdido en aquel inmenso lago;

nada parecía real, tendría que optar por un viaje al lugar donde; sonreíste y caminaste por última vez, sabiendo que te encontraría en una tumba fría, y te abrazaría en mis sueños.

Y aun así, cada noche sueño con ese viaje que me permitirá tenerte cerca, aunque no te pueda ver.

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