DE VICIOS Y DECADENCIA.

DE VICIOS Y DECADENCIA.


La embriaguez de la noche.

La noche con su velo negro, largo como el mar, profundo como los infiernos de la tierra.

La noche lleva consigo los carros de la lujuria.

La noche se mueve cual serpiente ponzoñosa, llegando con destellos de muerte.

La noche mujer perversa y lujuriosa que arrastra a los amantes cual títeres, que despierta demonios ocultos y deseos perdidos.

La noche que muestra sus pechos como profano elemento.

La noche es una loca pérdida, bailando nostálgica bajo las estrellas.

El velo te arrastra cual gusano inmundo, con tus manos manchadas de crímenes profanos.

La noche te oculta y perdido en sus caminos, te encontrarás solo cual huérfano.

La noche te llevará consigo hasta la locura y perderás tu brújula en la embriaguez de sus piernas, en la dulzura de su boca, te verás perdido.

Caminando por sendas sin salidas, sin escapatoria y quedarás herido en los rincones oscuros de sus pasiones podridas.

Caminarás errante hasta volverte un hermitaño añejoso, viajando confuso te encontrarás viejo y solo, posando tus labios en la miel de los suyos.



Esa dama blanca.

Esa dama blanca que sutil te persigue, ingeniosa y deseada.

Esa dama blanca que cómo loco te arrastra, te atrapa y se mete en tu alma.

Esa dama blanca que te hace dependiente y vulnerable a sus encantos.

Esa dama blanca que atrapa tus sueños, voluntad y cuerpo.

Esa dama blanca es una prisionera, que primero te fulmina en locuras, en deliríos y le entregas tu vida.

Esa dama blanca, es la decadencia de la materia gris que un día tuviste; son los recuerdos lejanos de familia y amigos, que cansados se alejaron.

Esa dama blanca te sentenció al olvido debajo de un puente, sobre una banca fria, en una vereda de escombros; bajo un árbol sin hojas.

Esa dama blanca, es la droga miserable del incontrolable que se perdió en sus garras y durmiendo en sus orines hoy se ha despertado.



Ella quería amor.

Ella quería amor y solo le dieron sexo.

Ella quería amor y sexo y solo le dieron sexo.

Ella quería sexo y le dieron lo que ella quería.

Ella se volvió adicta al placer sin amor, placer solo placer.

Ella caminaba desnuda por el mundo y cualquier lugar era bueno para ella.

El placer lo encontraba solo en la lujuria de los besos fríos de algún desconocido.

Ella en su incontrolable locura se hizo amiga de la noche y con ella recorría caminos oscuros.

En los rincones malolientes de alguna calle cualquiera perdía su alma, porque la dignidad le era ajena.

Ella era vacío, era soledad, era llanto, era dolor, ella era desamor.

Ella era el olvido del amor, a ella no la amaron , a ella la poseyeron y su cuerpo fue el recipiente del despojo de aquellos que la usaron.

Ella se extingue en una esquina, bajo el alero oscuro de una puerta negra, bañada en un chorro tibio; de aquel que le arrebató la vida.

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