-¿Sabes cuál es mi lema? Diez, diez, diez. Con diez contactos debes conseguir una entrevista, con diez entrevistas debes conseguir una venta, con diez ventas cobras el bonus mensual. Con nueve ventas no cobras, no te renovamos y te vas. ¿Sabes a qué he venido aquí? He venido a que esta división cumpla sus presupuestos de venta ¿Sabes lo que pasa? Pasa que tú no cumples con tu parte y que todo se está yendo a la mierda. Y cuando todo se está yendo a la mierda, yo me tenso. ¿Qué tienes que decirme?

-Ya, sé que llevo dos meses flojos, pero en el pasado he funcionado bien, de hecho, siempre he cumplido con mi cuota. Pero es que llevo dos meses… que bueno.

-Sí, no cumples ni por asomo. Haces tu horario sin más, pero raro es el día que consigues los diez contactos, la gente aquí se está esforzando para sacar adelante lo que tú no haces y toda la división lo nota. Ya sabes lo del eslabón y la cadena. Me gustaría que me dijeras qué vas a hacer. Quiero que te comprometas.

-Verás intento hacer los diez contactos diarios. Pero ya sabes, tengo mucho papeleo. Estoy en la mesa de la entrada y los clientes me interrumpen cada dos por tres. Así es difícil. Si me pudieras colocar en otro sitio, ya sabes, con algo de intimidad, podría hacer más llamadas.

-Estás a la entrada pues el mes pasado fuiste el último en el ranking de ventas. Es lo que pasa. Para salir de ahí tienes que trabajar fuera de tu horario y matarte por conseguir las ventas. De ahí no te pienso mover. Pero cuéntame, hay algo más, tus cifras nunca han sido tan malas como en estos dos meses. Además, ha sido venir yo a esta división y te has empezado a torcer. Eres el más veterano, del que todos aprenden y nos estás fallando a todos.

-Bueno, verás, por si no lo sabes, estoy separado y hasta la fecha, todo mi mundo era éste, mi trabajo, aquí me he pasado las horas muertas. Siempre me iba el último y nunca me conformé, siempre he buscado superar mis cifras y lo he venido consiguiendo, pero ahora es que ha pasado algo… he conocido a una mujer.

-Vaya, acabáramos. Te has enamorado. Y eso, ¿qué tiene que ver con tu rendimiento?

-Ella está casada y solo nos podemos ver por las tardes, hasta las ocho, que es cuando llega su marido de trabajar. Por eso ya no me quedo por las tardes. Los contactos los tengo que hacer por la mañana y como ya te he dicho tengo poco tiempo para ello.

-Joder, o sea que es eso. Qué cabroncete estás hecho.

-Sí, mi cabeza está en otro sitio y entre estar aquí hasta las ocho de la tarde, llamando a posibles clientes, y tener un revolcón, pues ya sabes ¿Tú no lo harías?

-Bueno, pero piensa como lo vas a arreglar. Tienes que volver a las cifras de antes o aquí tendrás un futuro muy negro. Por edad la empresa te podría proponer una prejubilación. Ya sé que es un poco pronto, pero ya sabes lo que pasa si no te acompañan las cifras.

-Sí…bueno, ahora estamos en ese momento en que todo es pasión. Supongo que se nos irá pasando. Por cierto, necesito algo de dinero. Ella es bastante más joven que yo, más o menos tiene tu edad. Le gusta ir a hoteles caros, ya sabes… y llevo dos meses sin cobrar bonus. Mira, tengo mi reloj, es bueno, me lo regaló la empresa por llevar veinticinco años; te lo dejaría barato.

-Estas hecho un sinvergüenza. Anda, déjame verlo.

-Toma. Es curioso, ahora que recuerdo. Ella, como tú, también tiene un lema, dispuesta de ocho a ocho.

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