Yo sé lo que le digo pibe hágame caso no lo dude decídase ¡qué más tiene que pensar! Quiere que le cuente la mierda que fue mi vida quiere que le cuente lo difícil que es vivir para darse cuenta de lo que le digo mire míreme ve todas estas marcas en mi cara se llaman arrugas y cada una tiene un nombre cada una tiene un por qué como esa que está cerca de donde nace el cabello esa es por la vieja sabe la pobre vieja sufrió mucho y en el final de su vida mucho más no se imagina sabe lo que es  para un hijo verla día a día como se va yendo como ese cáncer la iba comiendo comiendo como los gusanos a un cadáver y  aunque la vieja parecía indestructible esa enfermedad la fue desgastando le fue carcomiendo la entereza pero a pesar de ello lo último que perdió fueron las ganas de seguir luchando por eso mi marca es tan profunda porque su lucha fue en vano la muerte la vino a buscar igual ¿me comprende? La otra arruga la que está al lado pegadita a la de la vieja tocándose en muchos puntos es por el viejo el viejo  otro que sufrió y mucho  sabe usted que lo lleve al médico a la mañana y le dijo que iba a vivir cien años y sin darse cuenta el doctor con esa frase lo sentenció porque a la noche cuando llegué a casa estaba boqueando como un pez fuera del agua él no quería vivir cien años para qué iba a vivir cien años sin su amor sin su todo sin su vida sin mi vieja entonces le decía cuando lo vi así boqueando llamé a la obra social y como no llegaba la ambulancia disqué el 107 y puede creer que el SAME llegó mas rápido que la privada ahí mismo y rapidito le tomaron la presión 22/22 ACV dijo el galeno mi viejo se fue pobre sin que le pudiera pedir disculpas por todas las cagadas que le hice y como en las moscas de Sartre las culpas me persiguen a donde vaya y me seguirán hasta que deje este mundo y cuando me encuentre con él en el otro recién ahí le podré pedir disculpas y la tercera esa que me habré la mejilla es la de mi hermano su indiferencia me duele tanto que aunque usted no me crea siento cómo se hace más grande cada día por eso le ruego que lo haga para qué esperar más tiempo para qué seguir viéndome así no se da cuenta que sufro cuando tengo que esperar que una enfermera me limpie el culo ese culo que queda horas a veces cagado con el excremento secándose y la piba que viene a limpiarme refriega y refriega mi piel porque le cuesta despegarla ¿la pobre no le comenta eso a usted? Perdóneme que insista pero hágalo si esta es una vida inmunda para qué seguir con ella y mientras se decide le cuento más para que se de cuenta lo que le digo para que se de cuenta que de nada sirven los sueños y los sacrificios porque nací en un hogar humilde del conurbano en una familia de gente de trabajo que como muchas en este país le debieron a Perón tener lo que tuvieron  ellos me enseñaron que no tenía que ser chorro drogadicto borracho vago pendenciero soberbio vende patria irrespetuoso pero nunca me dijeron que no debía ser infeliz entonces como bien criado cumplí a rajatabla con esos mandatos que fueron anidando en mi hasta transformarme en lo que soy en esto que usted ve acá secándose en esta cama de hospital en aquel tiempo mis viejos laburaban los dos mi viejo en el taller y la vieja lavando ropa de otro entonces me cuidó mi abuela que vivía con nosotros ella me explico lo que es el hambre y lo chota que es la gente que no recuerda de donde vino y por lo tanto no sabe donde va ella me enseñó que por la calle del ya voy se va a la casa del nunca por eso le digo que no dude hágalo ya le cuento que mi hogar era matriarcal el viejo ausente por motivos de laburo él sólo me inculcó que los hombres no lloran y por culpa de ese estúpido precepto el día de su entierro ni una lagrima pudo correr por mis mejillas con una angustia que perforaba mi pecho y quemaba mi interior y en ese fuego lo cremé a mi padre y se hizo cenizas que aún conservo aún las tengo a modo de despedida eterna ¿me entiende? La calle fue mi lugar allí aprendí a vivir en esta sociedad caníbal y aprendí también que si bien eran importantes aquellos  preceptos una pizca de las cosas prohibidas daban un sabor mucho mas agradable a la subsistencia que llevaba en esa vida repugnante créame jugar con una pelota hecha con medias no es lo mismo que una de cuero y llegar al colegio con las zapatillas con la puntera cortada para que entraran los dedos duele como que lo manden a uno a barrer la vereda de tierra y sabe usted que por hacer eso me daban diez guita por mes y cuando la vieja me daba la moneda yo iba corriendo al almacén a comprarme galletitas después crecí y a duras penas luego de un concilio familiar se acordó que debía seguir estudiando en una escuela técnica para tener un oficio y allí fui a la secundaria con el overol azul diferente al caqui lleno de grasa que usaba mi viejo en ese colegio me enseñaron el oficio de maestro mayor de obras me recibí y pude hacerle las ampliaciones que mis viejos deseaban hacer para que yo durmiera en una habitación diferente a la de mi hermana ellos tenían razón con respecto a la salida laboral encontré trabajo en Malvinas haciendo cuevas de zorro para protegerme de los bombardeos ingleses pero sabe lo que cargué en mi mochila al regreso de esa campaña sabe lo que traje en mi mochila traje que maté a siete gurkas solo eso y después de dos meses  de cagarme de frío volví a la patria y me costó mucho conseguir trabajo de lo mío hasta vendí cajitas de fósforos en los colectivos para sobrevivir en esta vida nauseabunda me derribaron cien veces y me levante otras tantas como mi viejita y ¿de qué sirvió? Ya me ve acá postrado en esta cama de hospital viendo caminar las cucarachas por las paredes cuando apagan las luces por eso le pido por favor que lo haga no se resista mas yo sé por qué se lo digo porque después de mucho  andar y cuando conseguí trabajo de lo mío me caí de un primer piso me partí la columna y el estudio de arquitectura que me había contratado tenia a todos los trabajadores en negro no hubo ART ni juicio laboral que me salvara y con la columna partida terminé en un hospital después en un hogar de la seguridad social y acá estoy de nuevo internado con una parálisis del cuello para abajo  por eso no me canso de decirle m’hijo que esta vida es una mierda no merece ser vivida muchacho yo ya estoy muerto pero usted usted tome la decisión hágame caso y quédese tranquilo que cuando su madre venga a preguntarme le diré que no lo llore que ahora usted es feliz.

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