palabras perdidas
El soliloquio del mar en la noche muda, yo, acariciando las rocas.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
1179participaciones
II Concurso de greguerías Admisión de originales: del 14 de septiembre al 9 de noviembre
Periodo de votaciones: del 10 de noviembre al 9 de diciembre
Fallo del Jurado: el 8 de enero de 2021
El soliloquio del mar en la noche muda, yo, acariciando las rocas.
Tanto alboroto para tan poco viento y encima edecanes del tiempo que por más que hagan correr las manijas del reloj no harán que avance más rápido el día. Me dijeron que el hecho que mis ojos solo alcancen a adueñarse de una parte del universo no significa que la otra parte no sea mía.
«Mucho amor atonta mis sentidos» La mayoría de personas tienen miedo de perder a alguien que siempre han tenido en su lado, pero no hacen nada para cuidarlo. Olvidan que la vida es un cántaro, que puede estar vacío o lleno de lo que se decida quitar o colocar en ella.
Cuan dulce es amar al amor en libertad…le susurra el viento a la paloma.
Una caricia es una invitación a una fiesta, para el resto de los sentidos.
Mi soledad, repleta de compañía desmedida, escuchó tu voz entre los gritos de la gente. Me ayudaste a encontrar los mapas del tesoro que escondía en el fondo de mi corazón, y una galleta de la suerte con dos palabras escritas en su interior: «Te quiero». Dos palabras, tras un punto de partida.
Querido despertador, te he reanimado tras perder el pulso, en varias ocasiones, haciéndote un trasplante de tu corazón. Hoy, no ha sido suficiente. R.I.P.
Muchas recetas mágicas se descubren al levantar la chistera de la olla de la abuela.
Querido mío, traes los zapatos llenos de barro, tanto por dentro como por fuera; el culo sucio hasta tu propio DNI; el morro maquillado de ocre hasta los ojos. Mañana, querido Ford, no volvemos al spa, iremos por asfalto.
Cuando el camino Pinta amarillo, me armo de valor; Al llegar a un Tercio de éste, agrando el corazón y todos son mis mejores amigos; Al poco, apoyado en una Caña, mi cerebro me hace creerme más lúcido; Y al final con una Jarra alcanzo a mi Mago de Oz, que no es otro que la embriaguez.