En estos tiempos de pseudocatarsis
en que llego a casa a las seis de la mañana
para darme cuenta de que sigue siendo ayer,
para ser consciente de que sigo siendo rana.

En estos vasos que nunca se acaban
se ahogan las penas, se olvidan las caras,
se busca la suerte, me pierden las faldas,
se funde la muerte con la madrugada.

Donde habita el olvido, que diría el poeta;
donde pierdo el sentido, donde toco una teta;
donde como tu coño sin mirarte a la cara,
donde todas sois tú, donde tú no eres nada.

Cuando nunca respondo a un ¿me llamas mañana?

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