El anciano.
Esa persona entrañable, que se sienta en el mismo sillón desde hace ya unos años, con su piel trabajada, deslucida, arrugada y que traspira amor. Él reconoce nuestra voz, interpreta nuestro calor y el tono, la atención entrega su vida en nuestras manos. En la habitación, su mundo se paraliza, vuela con sus pensamientos por...