Las estrellas
Los ojos son las únicas estrellas que pueden convertir la luz en lluvia.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
452participaciones
I Concurso de Greguerías El Jurado del I Concurso de Greguerías Contemporáneas ha elegido a los ganadores de su primera edición.

Una convocatoria esencialmente lúdica y participativa en torno a este género breve que se ha desarrollado totalmente a través de la página clubdeescritura.com, en la que se han presentado 465 originales, con más de 32.000 votaciones populares y casi 300.000 lecturas de las obras a concurso.
El primer premio, dotado con 500 euros en metálico, ha recaído en la greguería:
De la que es autor Miguel Santolaya.
Excelente greguería con magníficas relaciones fonéticas y visuales llenas de humorismo.
Podéis acceder aquí al acta completa de los premiados y de las greguerías que merecieron una mención con comentarios del jurado:
Accede aquí al acta del jurado
A titulo informativo os diremos que premiar una greguería no ha sido tarea fácil: no todas las presentadas son greguerías (y buena parte de las más votadas, de hecho, no lo eran). Nos hemos encontrado aforismos, definiciones, versos (algunos bastante arrebatados), poemas visuales… De todo, y muchos muy buenos. Pero –en comparación- menos greguerías de las que cabría esperarse. Afinaremos más en la próxima edición, sin duda.
El equipo de la Fundación Escritura(s) que promueve los concursos que se desarrollan en el club de escritura quiere dar la enhorabuena a los premiados y agradecer a todos su participación y colaboración.
Los ojos son las únicas estrellas que pueden convertir la luz en lluvia.
Las nubes son las regaderas del cielo.
Una madre es alguien a quien acepto en mi vida pero no en mi Facebook.
Acumulaba tanta basura en su bandeja de entrada que le salían palabras por los ojos y le entraban silencios por los oídos.
El sismólogo fue el primero en detectar que su fe se tambaleaba.
La mano es un pie que no nos soporta
El bajo es una guitarra que aún le falta crecer dos cuerdas.
La identificación del hombre libro Frankenstein con el monstruo era cada vez mayor. Llegó un momento en el que, cuando los lectores rozaban las costuras al pasar página, no podía aguantar las cosquillas.
La memoria es la única hipoteca de interés variable que nunca terminamos de pagar.
Dentro de poco las lágrimas de alegría querrán ser distintas a las de tristeza y empezarán a saber a azúcar.