Historias del pan 2 II concurso de microrrelatos. Revista PAN, Talleres de escritura creativa Fuentetaja

Convocatoria cerrada

376participaciones

Historias del pan 2

Ver bases
×

Translator

 

 

Ver instrucciones y bases

INSOPORTABLEMENTE BUENO 

El olor era Insoportablemente Bueno. Por mucho que quisiera salir de esa habitación, no encontraba la salida .  -¿Qué es lo que hago aquí? ¿Cómo llegue? ¿Pero?  – Ese olor,  no lo soporto, no puedo con el. Chillo. Una vez que termino de hacer su serie de respiraciones para controlar su dichosa ansiedad, fue observando...

Tu puntuación:

19

89

CON LAS MANOS EN LA MASA 

NOEMI BENGOA

28/07/2024

CON LAS MANOS EN LA MASA Fue por pan, pero la panadería de doña Irene, era un caos; su hijo Abel que era muy joven estaba todo untado de harina, amasando con mucha dificultad el pan, que estaba muy retrasado. Doña Irene se justificaba con sus clientes que su vecina se había marchado con su panadero, porque quería un hombre que la amase, por lo cual su hijo inexperto, estaba tomando su puesto. Para no esperar, Cándida se arremangó las mangas de su blusa, y se puso a ayudar a Abel. Iban mesclando harina, levadura, sal y agua. Golpearon la masa con todas sus fuerzas hasta quedar sin aliento y cuando esta ganó elasticidad, trabajaron formando una bola, y luego la aplastaban dándole forma. En ese proceso de arrancar la masa él jaló la mano de ella, y se entrelazaron sus dedos unidos con la masa, se miraron a los ojos. Se horneó el pan e Irene pudo ofrecer su agradable y hermoso pan, más suave que nunca. Cándida quedó muy impresionada. - ¡Qué curioso, cuanto más se golpea, más suave se pone la masa! A partir de entonces, Cándida, se daba sus escapadas para ayudar a amasar y ganarse sus propinas de doña Irene, ya que sus padres no veían con buenos ojos este oficio. - ¿No puedes aspirar a algo mejor que hacer pan?, le habían expresado. Cándida de niña jugaba a la panadería, amasaba tierra con agua y horneaba en una olla vieja hecha de barro cocido, puesta de costado. Sus compañeras, la miraban con desdén, tendrá feas manos, cuchicheaban, pero ahora tenía la oportunidad de amasar de veras el pan. Cierto día, al llegar al horno, encontró a Abel sentado. Cándida sin más le preguntó. - ¿Qué le había sucedido?, Él le mostró, la pantorrilla, había salido a vender pan porque no le gustaba amasar y un perro le había plantado los caninos. Le pidió que le sacara a caminar pues toda la semana estaba sentado. Ella asintió y salieron a la calle. Abel se apoyó, la abrazó, ella quedó cogida pero no dijo nada, pues pensó que era la forma de apoyarse. Más sorprendida quedó, cuando una joven apareció ante ellos e increpó a Abel. ¡Así te quería coger “con las manos en la masa”!. Antes que fuera agredida por la furiosa muchacha, Cándida escapó, dejando caer al mordisqueado, quien alegaba que no era como creía. Días después Abel la encontró a la salida del colegio, explicando que ella había llenado su corazón, más lo otro solo había sido una ilusión pasajera. Cándida estaba clara con sus sentimientos, no era momento para una relación amorosa, con la amistad era suficiente. Ella buscaba ser útil y no ser carga, que tan solo lo lograría con trabajo, aclaró que seguiría yendo a la panadería por esa razón y no por otro interés. Así lo hizo, hasta que una tarde la madre de Cándida llegó a la panadería cuando la joven estaba en toda su jornada, iracunda le gritó, _ ¡Te encontré con las manos en la masa! - Mamá, comerás el pan con el sudor de tu frente el mismo Dios lo ordenó, y eso hago. La matrona respondió, - ¡lo prefiero con mantequilla, no con sudor! ¡guácala! La joven salió corriendo muy avergonzada y no regresó más. Solo supo que Abel había marchado a la capital para estudiar en una gran universidad, ella sentía su fracaso por no hornear y cada vez que pasaba el cartero, su ensueño era recibir noticia de Abel; más quedaba desencantada. Pasó el tiempo, los días del pan suave quedaron en el olvido, a más que doña Irene partió a amasar el pan Divino. Alguien le dio el dato que en cierto mercado vendían un pan muy suave. Así que Cándida estaba ahí, buscando con la mirada divisó un panadero con una gran canasta, se acercó y tomó una pieza de pan para probarlo, era realmente suave como las caricias, lo deleitó, más cuando se disponía a pagar, el panadero desapareció. _Me cogiste “con las manos en la masa”, decía la carta que le llegó a Cándida. _Soy Abel me escondí de vergüenza, no concluí los estudios y retomé la panadería de mi madre. Ahora soy un panadero mediocre…a pocos le gusta mi pan, prefieren el pan picante, pan erótico, pan romántico y le refería, como le había extrañado todo ese tiempo que ella era su novia eterna… Ella respondió. -El pan y el amor son semejantes he aquí la receta para sacar el mejor pan. Ingredientes: 1 kilo de decisión. ½ kilo de sinceridad. ¼ de kilo de paciencia. un litro de trabajo. una pisca de sacrificio. 100 gramos de fe. Coloca en un bol el kilo de decisión para determinar si tu pan nutrirá o solo engordará, es decir si vas a escoger amar o jugar con los sentimientos. Mescla con la sinceridad, a fin de reconocer tu capacidad para sacar un buen pan. Es decir ¿amas de verdad?, o recurres a palabras vacías, sutiles para lograr lo que enfermará. Poco a poco añade paciencia, pues todo lo que se hace con aguante tiene un comienzo y un final feliz, y habrás logrado superar el fracaso. Afirma la masa con el litro de trabajo, pues cuanto más esfuerzo, sin mirar quien da más o quien menos, darás de comer a muchos, porque ya no son dos sino uno. La masa solo es una, aunque salgan muchos panes, y cuanto más se tolera más se valora, pues el amor es sufrido por lo cual la pisca de sacrificio leudará y elevará el amor a la altura de la inmolación. El verdadero amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Con esa fe de sacar el mejor pan, confía que serás feliz cuando todos estos ingredientes se mezclen totalmente. No pensando en ti mismo, sino en los demás, por que el pan siempre será pan y el amor nunca dejará de serlo.

Tu puntuación:

11

89

El Aroma de la Esperanza 

AGustin Villacis

22/07/2024

En el relato "El aroma de la esperanza," Dora Yolanda, una anciana de 80 años, vive en un pueblo desolado donde el trueque reemplaza al dinero. Cada mañana, amasa pan con sus manos llagadas, mientras su aroma evoca memorias de tiempos mejores y la esperanza del regreso de sus hijos que nunca volvieron. A través de la rutina de amasar, Dora mantiene viva la esencia de su hogar y su pueblo, luchando contra el olvido y la tristeza, con la convicción de que el aroma del pan recién horneado puede restaurar la vida y el espíritu.

Tu puntuación:

5

89

La hora del pan 

Nat

06/07/2024

Amaso, distraída, ignorante. La masa comienza a magnetizarme. De a poco me empiezo a olvidar de los cuarenta grados del verano, de la hora, del enojo. En cada movimiento una especie de amnesia me va limpiando. La masa empieza a levarse de todos mis excesos.Amaso por ritual. Amaso con desquite, con regocijo. Amaso por el orgullo materno...

Tu puntuación:

10

88

Pan con leche 

Callas

06/08/2024

Las veces que me vi perdida, cualquier cosa, un insecto, una gota de vapor, un detrito, me guiñaron un ojo, me señalaron el camino. Quizás todo sea más simple de lo que imagino. Más simple digo, no más feliz.

Tu puntuación:

23

88

Manos con memoria 

Ese día me despertó un olor familiar. Me levanté con la pereza todavía encima, guiada por aquel aroma sin ser dueña de mis pasos, simplemente persiguiendo un recuerdo lejano. Desde el marco de la puerta vi a mi madre y a sus grandes manos limpiando los restos de harina que quedaba en la encimera. Me...

Tu puntuación:

52

88

LA PANADERÍA 

Ana Tardón

17/06/2024

Me despierto, con esa rara sensación de los sueños muy vívidos, tanto que incluso podía oler la harina en mis manos. Me las huelo. Recapacitas, no, está sonando el despertador, y es martes, vaya, mi peor día de la semana para madrugar sin ganas. Recuerdo ese olor…, levadura, sal, centeno… —Eh, que te quedas dormida...

Tu puntuación:

14

88

CORAZON DE TRIGO 

JOSÉ "PEPE" RUIZ

16/06/2024

Pocas veces sea profundizado en temas de esta índole pero creo que ya era necesario resaltar que este alimento del cual les vengo a hablar es algo que se hace con el corazón, con el alma, con el espíritu y que su finalidad es unir corazones, vidas, personas y sobre todo almas. "El Pan"

Tu puntuación:

5

88

Un faro de esperanza 

En el corazón de un barrio antiguo, la panadería de Antonio es más que un negocio; es el alma de la comunidad. Durante más de cuarenta años, Antonio ha horneado pan con devoción, creando un alimento que simboliza esfuerzo, esperanza y solidaridad. A través de las historias de sus clientes, como Doña Carmen y Javier, y los actos silenciosos de bondad, como dejar pan para los necesitados, se revela cómo la panadería sirve como un pilar de apoyo en tiempos difíciles. Incluso tras una devastadora tormenta, la comunidad se une para reconstruir la panadería, demostrando la resiliencia y el espíritu colectivo del barrio. La panadería de Antonio no solo alimenta cuerpos, sino también almas, manteniendo viva la tradición y el sentido de pertenencia en un mundo cambiante.

Tu puntuación:

13

88

Una historia de amor, y el pan no podía faltar 

Ina

11/07/2024

“Salado, dulce, mixto y más tipos de panes, pero cuando le pones el ingrediente más importante de todos: el amor, incrementará su sabor por mil. «El pan de cada día». Hoy en día, el pan se ha adaptado a paladares y hasta por asuntos de salud, y aun así, todavía, sigue siendo «pan»”.    ...

Tu puntuación:

22

88

El pan de la vida 

Adrián Sixto

20/08/2024

En un pequeño pueblo, don Julio, un panadero experimentado, amasa su pan con una devoción que va más allá de la rutina. Cada barra es el resultado de recuerdos, emociones y experiencias de toda una vida. Un joven poeta llega a la panadería intrigado por la magia que convierte un simple alimento en algo tan especial. Al observar a don Julio, descubre que tanto escribir como amasar comparten la misma esencia: paciencia, entrega y humanidad. A través de su encuentro, el poeta comprende que la vida, como el pan, se amasa cada día con lo vivido, convirtiéndose en un sustento para el alma.

Tu puntuación:

17

88

El pan de los seis 

Historia de una familia cuya madre hizo del pan el instrumento para la vida de su familia y la educación de sus hijos. El valor de una decisión y una amistad.

Tu puntuación:

26

87