Historias del pan 2 II concurso de microrrelatos. Revista PAN, Talleres de escritura creativa Fuentetaja

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Historias del pan 2

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El pan de la vida 

José zabaleta

23/08/2024

En la pequeña panadería de mi abuela, el aroma a pan fresco llenaba el aire, transportándome a una época en la que la vida era más sencilla. Mi abuela, con sus manos sabias y su corazón lleno de amor, me contaba historias sobre el pan, su historia culinaria y su importancia en la cultura. «El...

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5

96

El pan de la vida 

Adrián Sixto

20/08/2024

En un pequeño pueblo, don Julio, un panadero experimentado, amasa su pan con una devoción que va más allá de la rutina. Cada barra es el resultado de recuerdos, emociones y experiencias de toda una vida. Un joven poeta llega a la panadería intrigado por la magia que convierte un simple alimento en algo tan especial. Al observar a don Julio, descubre que tanto escribir como amasar comparten la misma esencia: paciencia, entrega y humanidad. A través de su encuentro, el poeta comprende que la vida, como el pan, se amasa cada día con lo vivido, convirtiéndose en un sustento para el alma.

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17

96

Muerde calabaza 

Callas

06/08/2024

Busqué escaparme de mí, de lo que era. Me vi alejarme. Tuve miedo, me llamé, corrí detrás de mí y me aferré a mí misma, no fuera a ser que me perdiera para siempre.

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8

96

Marcelino 

Me llamo Marcelino y no soy el de «pan y vino», aunque bien podría serlo porque no sé comer sin lo uno y sin lo otro. ¿Tú puedes hacerlo? En mi casa siempre he oído aquello de » comer pan con pan es de tontos». Debo ser de ese grupo… ¿Y qué me decís de...

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6

96

La niña Celeste 

La niña Celeste tenía una familia y una casa en un pueblo pero vivía “confinada”, por razones solo académicas y por tanto voluntarias en un Internado de un pueblo algo más grande que el suyo. El Internado de elevado rango, un palacio nada menos, tenía una terraza amplia con arcos a los que Celeste se...

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18

96

El Aroma de la Esperanza 

AGustin Villacis

22/07/2024

En el relato "El aroma de la esperanza," Dora Yolanda, una anciana de 80 años, vive en un pueblo desolado donde el trueque reemplaza al dinero. Cada mañana, amasa pan con sus manos llagadas, mientras su aroma evoca memorias de tiempos mejores y la esperanza del regreso de sus hijos que nunca volvieron. A través de la rutina de amasar, Dora mantiene viva la esencia de su hogar y su pueblo, luchando contra el olvido y la tristeza, con la convicción de que el aroma del pan recién horneado puede restaurar la vida y el espíritu.

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5

96

Semillas trigo y panes Dorados. 

marusa

19/07/2024

Entre el poco tacto de mis manos de campo, tome un gran puñado de semillas de trigo, en ese aspecto fino y peculiar, hay mucha historia como tiempo, llenas de vida y relucientes las voy sembrando para que germinen en esta tierra basta y trabajada Su tallo débil y verdoso crece imparable y delicioso, cuando...

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4

95

CORAZON DE TRIGO 

JOSÉ "PEPE" RUIZ

16/06/2024

Pocas veces sea profundizado en temas de esta índole pero creo que ya era necesario resaltar que este alimento del cual les vengo a hablar es algo que se hace con el corazón, con el alma, con el espíritu y que su finalidad es unir corazones, vidas, personas y sobre todo almas. "El Pan"

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5

95

…. poema, Rufus y pan….. 

En una aldea perdida entre montañas y campos dorados, donde el sol besa el trigo y el viento acaricia el cielo, vivía un anciano panadero, maestro del arte sagrado de amasar el pan con amor y hacer del horno su anhelo. Su nombre era Don Eusebio, de barba blanca y manos de oro, que cada...

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34

95

Manos con memoria 

Ese día me despertó un olor familiar. Me levanté con la pereza todavía encima, guiada por aquel aroma sin ser dueña de mis pasos, simplemente persiguiendo un recuerdo lejano. Desde el marco de la puerta vi a mi madre y a sus grandes manos limpiando los restos de harina que quedaba en la encimera. Me...

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52

94

EL ÚLTIMO PAN DE MI PADRE 

Adrian Padilla

08/08/2024

Mi padre me dejo un pan para que me lo comiera cuando estuviera triste. El problema, es que con la tristeza se pierde el apetito. Inclusive si lo comiera sin hambre, ¿Que me quedaría hacer cuando de nuevo me entristeciera?, no tendría el mismo efecto si yo mismo llenara la panera. Mi padre ya no...

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19

94