Manos cervantinas
En un rincón de la vasta Andalucía, de cuyo nombre quisiera acordarme pero me es impreciso, vivió un buen hombre llamado Manuel, hijo de un honrado panadero que, como su padre antes que él, se ganaba la vida transformando el modesto trigo en el más sabroso pan que jamás haya cruzado labios de hombre o...