Historias del pan 2 II concurso de microrrelatos. Revista PAN, Talleres de escritura creativa Fuentetaja

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Historias del pan 2

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Vino y pan. 

Emilio Machado

17/06/2024

Ella amasaba el pan con esmero, con paciencia, con sed. Sí, con sed. Reía, insultaba hacia el cielo, reía. La venganza sería un plato que se serviría como si fuera la última cena, con vino… y pan. Ricardo la miraba, en una esquina.  Casi en el único punto donde entraba el sol, en esa casa sombría...

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11

85

LA PANADERÍA 

Ana Tardón

17/06/2024

Me despierto, con esa rara sensación de los sueños muy vívidos, tanto que incluso podía oler la harina en mis manos. Me las huelo. Recapacitas, no, está sonando el despertador, y es martes, vaya, mi peor día de la semana para madrugar sin ganas. Recuerdo ese olor…, levadura, sal, centeno… —Eh, que te quedas dormida...

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14

85

LAS VIRTUDES DEL PAN (Microrelatos) 

Emérito

17/08/2024

En un mundo donde el hambre sobra y el alimento escasea, son las virtudes el pan que nos alimenta y sostiene. GENEROSIDAD Si vas a dar de lo que te sobra, entonces da lo mejor que tienes; no hagas lo del panadero miserable, que teniendo las vitrinas llenas de pan caliente le brinda al mendigo...

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22

85

Manos con memoria 

Ese día me despertó un olor familiar. Me levanté con la pereza todavía encima, guiada por aquel aroma sin ser dueña de mis pasos, simplemente persiguiendo un recuerdo lejano. Desde el marco de la puerta vi a mi madre y a sus grandes manos limpiando los restos de harina que quedaba en la encimera. Me...

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52

84

La compra del pan 

zeferino silva

03/07/2024

Cuando vas a comprar el pan de cada día, te subes al camión por esa lejanía. . Ni modo de irte caminando, el trayecto te cansaría, por eso sin pensarlo, a el te subirías. . Y luego ese camión que pasa, siempre lleno a reventar, no te queda mas remedio que tenerlo que tomar. ....

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8

84

El pan de los seis 

Historia de una familia cuya madre hizo del pan el instrumento para la vida de su familia y la educación de sus hijos. El valor de una decisión y una amistad.

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26

84

Pan con leche 

Callas

06/08/2024

Las veces que me vi perdida, cualquier cosa, un insecto, una gota de vapor, un detrito, me guiñaron un ojo, me señalaron el camino. Quizás todo sea más simple de lo que imagino. Más simple digo, no más feliz.

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23

84

LA BAGUETTE 

Imagina una pieza de pan. No, no hace falta que te la imagines, allí la tienes, en la cocina, sobre la tabla de cortar, dentro de su bolsa, al lado del cuchillo de sierra. Hazme el favor y tráelo todo a esta mesa. Ahora haz un esfuerzo y figúrate que esa barra de pan soy...

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20

84

Espejo del espíritu humano 

Mario Papich

24/08/2024

El pan, esencia de la tierra y regalo de los cielos, es un símbolo ancestral de vida y sustento. Su historia es tan antigua como la humanidad misma, y en cada grano de trigo que se transforma en harina, se guarda un eco de la creación, una memoria de las manos que labraron la tierra...

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33

84

El pan 

Ludo

24/06/2024

Cada día llegaba Roberto el panadero a surtir la vitrina “Mi tiendita». Nunca olvido el pan de Bernabé. Bernabé era una lora muy habladora, sigilosamente todas las mañanas entraba por el patio, pasaba por el cuarto de Jesús y Elvina, luego pasaba por el cuarto donde tenían los costales, las cajas de tomates, el bulto...

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5

83

CON LAS MANOS EN LA MASA 

NOEMI BENGOA

28/07/2024

CON LAS MANOS EN LA MASA Fue por pan, pero la panadería de doña Irene, era un caos; su hijo Abel que era muy joven estaba todo untado de harina, amasando con mucha dificultad el pan, que estaba muy retrasado. Doña Irene se justificaba con sus clientes que su vecina se había marchado con su panadero, porque quería un hombre que la amase, por lo cual su hijo inexperto, estaba tomando su puesto. Para no esperar, Cándida se arremangó las mangas de su blusa, y se puso a ayudar a Abel. Iban mesclando harina, levadura, sal y agua. Golpearon la masa con todas sus fuerzas hasta quedar sin aliento y cuando esta ganó elasticidad, trabajaron formando una bola, y luego la aplastaban dándole forma. En ese proceso de arrancar la masa él jaló la mano de ella, y se entrelazaron sus dedos unidos con la masa, se miraron a los ojos. Se horneó el pan e Irene pudo ofrecer su agradable y hermoso pan, más suave que nunca. Cándida quedó muy impresionada. - ¡Qué curioso, cuanto más se golpea, más suave se pone la masa! A partir de entonces, Cándida, se daba sus escapadas para ayudar a amasar y ganarse sus propinas de doña Irene, ya que sus padres no veían con buenos ojos este oficio. - ¿No puedes aspirar a algo mejor que hacer pan?, le habían expresado. Cándida de niña jugaba a la panadería, amasaba tierra con agua y horneaba en una olla vieja hecha de barro cocido, puesta de costado. Sus compañeras, la miraban con desdén, tendrá feas manos, cuchicheaban, pero ahora tenía la oportunidad de amasar de veras el pan. Cierto día, al llegar al horno, encontró a Abel sentado. Cándida sin más le preguntó. - ¿Qué le había sucedido?, Él le mostró, la pantorrilla, había salido a vender pan porque no le gustaba amasar y un perro le había plantado los caninos. Le pidió que le sacara a caminar pues toda la semana estaba sentado. Ella asintió y salieron a la calle. Abel se apoyó, la abrazó, ella quedó cogida pero no dijo nada, pues pensó que era la forma de apoyarse. Más sorprendida quedó, cuando una joven apareció ante ellos e increpó a Abel. ¡Así te quería coger “con las manos en la masa”!. Antes que fuera agredida por la furiosa muchacha, Cándida escapó, dejando caer al mordisqueado, quien alegaba que no era como creía. Días después Abel la encontró a la salida del colegio, explicando que ella había llenado su corazón, más lo otro solo había sido una ilusión pasajera. Cándida estaba clara con sus sentimientos, no era momento para una relación amorosa, con la amistad era suficiente. Ella buscaba ser útil y no ser carga, que tan solo lo lograría con trabajo, aclaró que seguiría yendo a la panadería por esa razón y no por otro interés. Así lo hizo, hasta que una tarde la madre de Cándida llegó a la panadería cuando la joven estaba en toda su jornada, iracunda le gritó, _ ¡Te encontré con las manos en la masa! - Mamá, comerás el pan con el sudor de tu frente el mismo Dios lo ordenó, y eso hago. La matrona respondió, - ¡lo prefiero con mantequilla, no con sudor! ¡guácala! La joven salió corriendo muy avergonzada y no regresó más. Solo supo que Abel había marchado a la capital para estudiar en una gran universidad, ella sentía su fracaso por no hornear y cada vez que pasaba el cartero, su ensueño era recibir noticia de Abel; más quedaba desencantada. Pasó el tiempo, los días del pan suave quedaron en el olvido, a más que doña Irene partió a amasar el pan Divino. Alguien le dio el dato que en cierto mercado vendían un pan muy suave. Así que Cándida estaba ahí, buscando con la mirada divisó un panadero con una gran canasta, se acercó y tomó una pieza de pan para probarlo, era realmente suave como las caricias, lo deleitó, más cuando se disponía a pagar, el panadero desapareció. _Me cogiste “con las manos en la masa”, decía la carta que le llegó a Cándida. _Soy Abel me escondí de vergüenza, no concluí los estudios y retomé la panadería de mi madre. Ahora soy un panadero mediocre…a pocos le gusta mi pan, prefieren el pan picante, pan erótico, pan romántico y le refería, como le había extrañado todo ese tiempo que ella era su novia eterna… Ella respondió. -El pan y el amor son semejantes he aquí la receta para sacar el mejor pan. Ingredientes: 1 kilo de decisión. ½ kilo de sinceridad. ¼ de kilo de paciencia. un litro de trabajo. una pisca de sacrificio. 100 gramos de fe. Coloca en un bol el kilo de decisión para determinar si tu pan nutrirá o solo engordará, es decir si vas a escoger amar o jugar con los sentimientos. Mescla con la sinceridad, a fin de reconocer tu capacidad para sacar un buen pan. Es decir ¿amas de verdad?, o recurres a palabras vacías, sutiles para lograr lo que enfermará. Poco a poco añade paciencia, pues todo lo que se hace con aguante tiene un comienzo y un final feliz, y habrás logrado superar el fracaso. Afirma la masa con el litro de trabajo, pues cuanto más esfuerzo, sin mirar quien da más o quien menos, darás de comer a muchos, porque ya no son dos sino uno. La masa solo es una, aunque salgan muchos panes, y cuanto más se tolera más se valora, pues el amor es sufrido por lo cual la pisca de sacrificio leudará y elevará el amor a la altura de la inmolación. El verdadero amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Con esa fe de sacar el mejor pan, confía que serás feliz cuando todos estos ingredientes se mezclen totalmente. No pensando en ti mismo, sino en los demás, por que el pan siempre será pan y el amor nunca dejará de serlo.

Tu puntuación:

11

83