Historias del pan 2 II concurso de microrrelatos. Revista PAN, Talleres de escritura creativa Fuentetaja

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Historias del pan 2

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Solo sobrevivi comiendo pan 

Aibun

04/08/2024

Era el año 1800, viviamos en un pueblo retirado a las afueras de Italia, mi nombre es Patricio Bonaventura y tengo 5 años, mi madre se llama Odeth era ama de casa y mi padre Silvio era el panadero oficial del pueblo, el era el encargado de preparar pan para que todas las familias en...

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7

87

Imborrable 

Ricardo GW

29/07/2024

No, no lo aprecian. O sí. Se lo están llevando, deben tener hambre. Si pudiera comunicarme con ellas, les diría que ese pan que almacenan no es exactamente pan. Ese pan es una argamasa de pan congelado y recalentado tan habitual en grandes ciudades, tan habitual en las sociedades de las prisas y las ansiedades,...

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28

130

Doña María 

-Mañana antes de irse, suba a la plaza Lizana y tráigame una barra de pan. Dígales que es para mí. -¿No quiere que vaya hoy antes de sentarse a comer? -No. Tengo en el cajón. Paquita sabía que no era del todo verdad. Por la mañana la había visto acompañar un vaso de leche con...

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57

435

Bollito literario carbonizado 

paulitamo

31/08/2024

Este microrelato resulta ser bastante vanidoso, narcisista hasta las letras, hablando de sí mismo en su narración. ¿Es por eso que termina quemado? ¿Y qué tiene que ver el pan? ¿Vale la pena leer esto? ¿Pero quién es el vanidoso, el relato o la autora? Que decirles: quien no arriesga, no gana. Un pedazo de pan quemado no ha matado a nadie. Ustedes sabrán! ¡Que la historia nos juzgue!

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70

235

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA 

Mi madre nos preparaba un vaso de leche calentito antes de ir al colegio y nos daba un bollo para migarlo con la leche.  Al mediodía en el almuerzo siempre había pan en la mesa, éramos ocho para comer, casi todos los días teníamos cuchareo con bastante caldo y recuerdo cómo mojábamos pan hasta rebañar...

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9

76

Valor Inapreciable 

 Doña Carmen era una mujer de manos hábiles y corazón puro.Propietaria de una panadería famosa por su pan único y delicioso. Cada madrugada, cuando aún el sol no despuntaba, ella encendía las luces de su establecimiento y comenzaba el ritual diario de hacer pan. Para Carmen, hacer pan no era solo una tarea rutinaria; era...

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45

278

LA BAGUETTE 

Imagina una pieza de pan. No, no hace falta que te la imagines, allí la tienes, en la cocina, sobre la tabla de cortar, dentro de su bolsa, al lado del cuchillo de sierra. Hazme el favor y tráelo todo a esta mesa. Ahora haz un esfuerzo y figúrate que esa barra de pan soy...

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20

91

Pasando al trigo 

Amarelis Laya

17/06/2024

No sólo de amasar se elabora el pan, el campesino trabaja la tierra, sudor abrazador y el calor acribillandole con agobio, un sorbo de agua de tiempo aplaca la rigidez que ahoga su garganta, horas tras horas viendo al horizonte, con las esperanzas languidas pérdidas a lo lejos por ver caer  unas gotas de lluvia...

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4

66

INSOPORTABLEMENTE BUENO 

El olor era Insoportablemente Bueno. Por mucho que quisiera salir de esa habitación, no encontraba la salida .  -¿Qué es lo que hago aquí? ¿Cómo llegue? ¿Pero?  – Ese olor,  no lo soporto, no puedo con el. Chillo. Una vez que termino de hacer su serie de respiraciones para controlar su dichosa ansiedad, fue observando...

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19

93

CON LAS MANOS EN LA MASA 

NOEMI BENGOA

28/07/2024

CON LAS MANOS EN LA MASA Fue por pan, pero la panadería de doña Irene, era un caos; su hijo Abel que era muy joven estaba todo untado de harina, amasando con mucha dificultad el pan, que estaba muy retrasado. Doña Irene se justificaba con sus clientes que su vecina se había marchado con su panadero, porque quería un hombre que la amase, por lo cual su hijo inexperto, estaba tomando su puesto. Para no esperar, Cándida se arremangó las mangas de su blusa, y se puso a ayudar a Abel. Iban mesclando harina, levadura, sal y agua. Golpearon la masa con todas sus fuerzas hasta quedar sin aliento y cuando esta ganó elasticidad, trabajaron formando una bola, y luego la aplastaban dándole forma. En ese proceso de arrancar la masa él jaló la mano de ella, y se entrelazaron sus dedos unidos con la masa, se miraron a los ojos. Se horneó el pan e Irene pudo ofrecer su agradable y hermoso pan, más suave que nunca. Cándida quedó muy impresionada. - ¡Qué curioso, cuanto más se golpea, más suave se pone la masa! A partir de entonces, Cándida, se daba sus escapadas para ayudar a amasar y ganarse sus propinas de doña Irene, ya que sus padres no veían con buenos ojos este oficio. - ¿No puedes aspirar a algo mejor que hacer pan?, le habían expresado. Cándida de niña jugaba a la panadería, amasaba tierra con agua y horneaba en una olla vieja hecha de barro cocido, puesta de costado. Sus compañeras, la miraban con desdén, tendrá feas manos, cuchicheaban, pero ahora tenía la oportunidad de amasar de veras el pan. Cierto día, al llegar al horno, encontró a Abel sentado. Cándida sin más le preguntó. - ¿Qué le había sucedido?, Él le mostró, la pantorrilla, había salido a vender pan porque no le gustaba amasar y un perro le había plantado los caninos. Le pidió que le sacara a caminar pues toda la semana estaba sentado. Ella asintió y salieron a la calle. Abel se apoyó, la abrazó, ella quedó cogida pero no dijo nada, pues pensó que era la forma de apoyarse. Más sorprendida quedó, cuando una joven apareció ante ellos e increpó a Abel. ¡Así te quería coger “con las manos en la masa”!. Antes que fuera agredida por la furiosa muchacha, Cándida escapó, dejando caer al mordisqueado, quien alegaba que no era como creía. Días después Abel la encontró a la salida del colegio, explicando que ella había llenado su corazón, más lo otro solo había sido una ilusión pasajera. Cándida estaba clara con sus sentimientos, no era momento para una relación amorosa, con la amistad era suficiente. Ella buscaba ser útil y no ser carga, que tan solo lo lograría con trabajo, aclaró que seguiría yendo a la panadería por esa razón y no por otro interés. Así lo hizo, hasta que una tarde la madre de Cándida llegó a la panadería cuando la joven estaba en toda su jornada, iracunda le gritó, _ ¡Te encontré con las manos en la masa! - Mamá, comerás el pan con el sudor de tu frente el mismo Dios lo ordenó, y eso hago. La matrona respondió, - ¡lo prefiero con mantequilla, no con sudor! ¡guácala! La joven salió corriendo muy avergonzada y no regresó más. Solo supo que Abel había marchado a la capital para estudiar en una gran universidad, ella sentía su fracaso por no hornear y cada vez que pasaba el cartero, su ensueño era recibir noticia de Abel; más quedaba desencantada. Pasó el tiempo, los días del pan suave quedaron en el olvido, a más que doña Irene partió a amasar el pan Divino. Alguien le dio el dato que en cierto mercado vendían un pan muy suave. Así que Cándida estaba ahí, buscando con la mirada divisó un panadero con una gran canasta, se acercó y tomó una pieza de pan para probarlo, era realmente suave como las caricias, lo deleitó, más cuando se disponía a pagar, el panadero desapareció. _Me cogiste “con las manos en la masa”, decía la carta que le llegó a Cándida. _Soy Abel me escondí de vergüenza, no concluí los estudios y retomé la panadería de mi madre. Ahora soy un panadero mediocre…a pocos le gusta mi pan, prefieren el pan picante, pan erótico, pan romántico y le refería, como le había extrañado todo ese tiempo que ella era su novia eterna… Ella respondió. -El pan y el amor son semejantes he aquí la receta para sacar el mejor pan. Ingredientes: 1 kilo de decisión. ½ kilo de sinceridad. ¼ de kilo de paciencia. un litro de trabajo. una pisca de sacrificio. 100 gramos de fe. Coloca en un bol el kilo de decisión para determinar si tu pan nutrirá o solo engordará, es decir si vas a escoger amar o jugar con los sentimientos. Mescla con la sinceridad, a fin de reconocer tu capacidad para sacar un buen pan. Es decir ¿amas de verdad?, o recurres a palabras vacías, sutiles para lograr lo que enfermará. Poco a poco añade paciencia, pues todo lo que se hace con aguante tiene un comienzo y un final feliz, y habrás logrado superar el fracaso. Afirma la masa con el litro de trabajo, pues cuanto más esfuerzo, sin mirar quien da más o quien menos, darás de comer a muchos, porque ya no son dos sino uno. La masa solo es una, aunque salgan muchos panes, y cuanto más se tolera más se valora, pues el amor es sufrido por lo cual la pisca de sacrificio leudará y elevará el amor a la altura de la inmolación. El verdadero amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Con esa fe de sacar el mejor pan, confía que serás feliz cuando todos estos ingredientes se mezclen totalmente. No pensando en ti mismo, sino en los demás, por que el pan siempre será pan y el amor nunca dejará de serlo.

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