LA CASTA
Me desperté aturdida. Tenía un tremendo dolor de cabeza y el agotamiento era extremo. Aunque no tuviera esas sujeciones en las manos y los pies anclándome a la cama, la debilidad me impediría moverme. Además de la vía en mi muñeca derecha, un pie de suero sostenía una bolsa de alimentación parenteral que entraba...