Hazte disidente

Hazte disidente

Titania

09/06/2026

Lo vi escrito en la pared de aquel callejón del extrarradio de la ciudad. Me llamó la atención por lo inusual: “Hazte disidente”. Letras rojas, en una ortografía casi ilegible. Imaginé, en un momento, los drones espía sobrevolando la zona, la prisa de quien lo escribiera desafiando las normas establecidas. ¿Contra quién o a qué retaba aquel mensaje? Podía ser una orden o también un consejo. Era como si a la vuelta de la esquina existiera una oficina donde cumplimentar la opción de disidente. De cualquier manera, aquello bien podría valerme, como acción, para presentar en el Día Internacional de la Visibilidad de los Barrios Marginales, conocido también como Vibama. Yo vivo en el centro de la ciudad, ir al extrarradio buscando imágenes significativas para esa acción ya me había supuesto un esfuerzo. No lo pensé más, era el último día de entrega de imagen, podía ser sancionado si no lo hacía. Cogí el móvil e hice un selfi para mandarlo inmediatamente a La Gran Memoria. Con esta acción sería suficiente para cumplir los mínimos requisitos semanales.

En nuestro sistema había 365 Días Internacionales. No fue hasta el Día Internacional de la Amistad, el 3 de marzo, cuando de nuevo aparecieron en mi vida esas dos palabras del muro. Habíamos quedado los amigos de promoción para celebrar el evento y me sorprendió que al llegar al restaurante todos me felicitaran. Alberto, uno de ellos, me apartó del grupo y dijo, en un tono que parecía más una afirmación que una pregunta:

—¿Tú te habrás hecho ya disidente? Se me debió de notar en la cara mi total ignorancia, porque añadió: — “Fernando… parece mentira, de modo que mandas una foto a las redes, se hace viral y no te enteras de que se están formando grupos de apoyo a esta idea; miles de personas, gracias a ti, ya se están haciendo disidentes

—Grupo de disidentes…, —repetí lacónico para acabármelo de creer—¿Esto es una broma?

Alberto se me acercó mucho más, me miraba atentamente a los ojos para fijar mi atención. —Por supuesto que va en serio, estamos formando una red secreta, verbal, nada de imágenes. Funciona de tú a tú. Hacemos pequeños actos de sabotaje. A la antigua usanza.

Sin querer me había convertido en un subversivo, ahora todos los drones estarían controlando mis actividades. Empecé a mirar nervioso a mi alrededor buscando algún indicio de vigilancia. Quizás, allí mismo, podía haber algo o alguien que me delatara.

—Alberto, me parece que este no es tema para tratar aquí, le dije muy serio.

—Calma, calma… puedes estar tranquilo, al de la pared ya le han pillado y tiene su sanción correspondiente. En cambio, tu acto será tomado como una acción de anticorrupción… nada menos, de denuncia. Será valorada, no te quepa duda, con la puntuación alfa, la más alta y…ya sabes lo que esto significa.

Sabía lo que significaba: Mi fotografía hecha en los suburbios sería emitida por las gigantes pantallas de la CoCi (Conciliación Ciudadana), instaladas en las calles principales de todo el mundo. Así era, junto con otras fotografías seleccionadas por La Gran Memoria sería difundida continuamente, durante todo un día. A esto había que añadir una desgravación de mis impuestos. Un gran logro de propaganda del sistema que intentaba emular así el valor de superación en los ciudadanos.

¿Y en qué consisten esos actos de sabotaje? —pregunté ya más tranquilo, pero todavía en un tono incisivo.

—Mira, Fernando, te voy a poner un ejemplo, a ver: ¿Qué acción hiciste tú en el Día Internacional del Coleccionista?

—La verdad, no hice nada especial — recordé—, algo para pasar la acción sin más. Una foto con mi sobrino comprando cromos del Real Gran Equipo. Por supuesto, con la indumentaria correspondiente de blanco icónico y en una tienda de Juegos Saludables. El pobre chiquillo, acaba de empezar con las acciones obligadas para menores y quise echarle una mano —expliqué con resignación, admitiendo que coleccionar cromos era la más común y vulgar de las colecciones.

—¿Pues sabes lo que hicimos nosotros? Somos un grupo muy organizado — aclaró con muchas ínfulas—. Preguntamos a unos y otros buscando, entre los disidentes, una colección relevante y significativa que nos pudiera servir como acción. Finalmente dimos con un coleccionista de rollos de papel higiénico. No te rías, no sabes las cosas extrañas que a la gente le da por coleccionar: rascadores de espalda, etiquetas de plátano, hasta recortes de uñas unos científicos para estudiar una enfermedad rara…, bueno…, resumiendo: Nos hicimos un selfi envolviéndonos como momias con el rollo que cada uno eligió… de lunares, con flores, de frutas, mariposas, rojos, negros…y al fondo, se ve toda la colección que asciende a 2325 según el dueño. ¿Te imaginas tal número de rollos higiénicos en estanterías clasificados por países, colores, estampados, grosor?… ¡Una locura estos coleccionistas!

—¿Y eso es un acto de rebeldía?, dije incrédulo.

—Está claro, Fernando: pusimos también en medio del grupo una gran pancarta con la palabra Disidentes. ¿Entiendes ahora?

—No. No entiendo muy bien dónde pretendéis llegar.

—A ver, no es tan difícil: Buscamos acciones ambiguas; que puedan interpretarse de varias formas. Ponérselo difícil a La Gran Memoria. ¿Para qué sirve el papel higiénico? El papel higiénico cumple este doble sentido.

—Ya…subversivas, pero no tan claras que os puedan sancionar.

— Ya sabes cómo es esto. Las novedades, además, son un reclamo: Si muchas personas se hacen disidentes, a lo que está ayudando mucho la publicación de tu fotografía y de todas las que vayan surgiendo. la gente no estará participando de la forma de excelencia que ellos quieren. El Gran Consejo, informado por la Gran Memoria, se tendrá que dar cuenta que algo está pasando con los disidentes en los Días Internacionales. Y entonces…

—Claro, —dije entusiasmado, interrumpiéndole el discurso—. El sistema empezará a caer por fin y…

Alberto puso cara de indignación. —¡Sigues sin entender nada! Nos gusta este sistema porque fomenta la comunicación, la creatividad, la fraternidad, la información, la cultura… Nunca el mundo ha estado tan unido, la economía fluye. Cuando los disidentes seamos muchos, y este será el segundo paso a dar, pediremos que se establezca el Día Internacional del Disidente. No tendrán más remedio que aprobarlo. ¿Te imaginas?… Una semana sin ninguna acción. Es lo que reclamaremos.

—Pero…ya están cubiertos los 365 días…

—Eso es lo de menos: Que nos den los años bisiestos, que quiten algún Día Internacional caduco. Nos da igual.

Me quedé perplejo, por un momento había soñado…, pero bueno, quizás…podría ser el principio de…

Como hice ademán de alejarme para irme, Alberto, me dio unas palmaditas en la espalda diciéndome con cariño: “No te vayas sin hacerte la foto con los compañeros de promoción, las fotos colectivas sabes que puntúan más en la Gran Memoria”.

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