El año sin primavera V Certamen de relatos de Los archivos de Arkham
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El año sin primavera
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Retorno
Veinticuatro años han pasado, he estado alejado de la humanidad, y con ello, perdí la risa y la luz. Durante tanto tiempo, he intentado borrar mis errores, cargando una cruz que cada día se hace cada vez más pesado, escondiendo decidí que llegó el día dé a cerrar mi corazón. Mis sentimientos se han vuelto como piedra....
Un Año Sin Primavera
Era, una mañana de un año, sin primavera, estaba sentada en un banco del parque, de bajo del árbol del paraíso, que empezaban a germinar sus brotes, con su característico perfume, yo, ensimismada en mis pensamientos, me decía, como si hablase con alguien, y lo hacía conmigo misma, decía hay que verse, parece que no sea...
EL ÚLTIMO CAFÉ DE ALBERTO GALLO
La nieve en Praga no caía: se suicidaba. Caía con desgano, como si también ella hubiera perdido la fe en el invierno. En una esquina de Malá Strana, frente a una estatua que siempre le había parecido sospechosamente optimista, Alberto Gallo encendió un cigarrillo con la lentitud de quien firma su renuncia a la esperanza....
El mármol que susurra
Roma no duerme. Nunca lo hizo. Hay noches en que las piedras parecen respirar, y uno puede oír —si presta el oído lo suficiente— cómo murmuran los nombres de los muertos. Yo los oí por primera vez cuando el mármol del Palazzo Venezia comenzó a agrietarse. Mi nombre es Aurelio di Montese, restaurador de esculturas...
¿Estás dispuesto a desaprender?
RoSS siempre se sienta al fondo del Starbucks. A simple vista, sería difícil averiguar su edad; su camisa blanca remangada acompañada con chaleco y pantalones negros le alejan de cualquier estilo a la moda. Se limpia las gafas mientras observa sonriente cómo entra al local su nuevo pupilo. Para RoSS es uno más, otro de...
El sol entre las nubes
¿Hay un límite a la fantasía que nunca se debe sobrepasar? En la historia que voy a contaros he intentado imaginármelo, creando a un personaje que, por alejarse demasiado de la realidad, acabará por hundirse paulatinamente en el mundo oscuro de su locura, un lugar horroroso, poblado de monstruos y fantasmas, en el que se quedará atrapado.
Espejo de los juegos olvidados
No hay reloj que mida este instante, solo la sombra proyectada por las manos que se aferran a un objeto de plástico, con botones diminutos, con un brillo líquido encerrado en la cárcel de un cristal opaco. El niño juega, pero no lo sabe. El adulto observa, pero no recuerda. Un pájaro de líneas torpes...
El Calendario Roto: El Año sin Primavera
Un año extraño llega a San Melior: los calendarios aparecen sin marzo, abril ni mayo, y la primavera desaparece del mundo. La nieve no cesa, las flores no brotan y los campos mueren bajo un invierno interminable. Cuando todo parece perdido, aparece un viajero misterioso que revela la verdad: la primavera ha sido robada por el Soberano de las Nieblas. Clara, una maestra del pueblo, junto con un grupo de valientes, emprenderá una peligrosa misión para recuperar la estación perdida. Deberán atravesar tierras congeladas, enfrentarse a espectros de hielo y llegar hasta el Calendario Original, donde se decide el destino del tiempo. El Calendario Roto: El Año sin Primavera es una historia de esperanza, lucha y resistencia contra la oscuridad, donde incluso en el invierno más largo, la vida busca la manera de florecer.
El árbol dador de Paz.
En esta aventura que estas apunto de leer, no es para ti, es para tu alma que siempre sabe el camino y no escuchamos, si encuentras resistencia al leerlo comprende que tu mente humana con sus preocupaciones y aflicciones no quiere que descubras el camino de tu alma, que te diviertas y que descubras algo nuevo en ti.
¿Son buenos o malos los concursos? (ensayo)
Los concursos literarios siempre han sido la mano pa’ dar a conocer nuevos talentos y pa’ que la gente lea cosas nuevas. Pero ojo, que más allá de las ventajas, estos concursos también pueden hacerle un quite a la cabeza al escritor, y cuando se hacen online, cambian la forma en que los participantes y...
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No sé en qué instante fatídico cedí a aquella promesa; quizá nunca existió un momento definido, sino que me descubrí, de pronto, ya atrapado en sus redes como un insecto que despierta prisionero en la seda viscosa de la araña. Recuerdo, con un estremecimiento que aún me hiela, la penumbra de aquella estancia donde el...