El precio de la primavera
La llamaban la encrucijada porque, desde lejos, parecía una herida en el mapa: dos caminos que se separaban y tres olmos que negaban su sombra. El año sin primavera había enseñado a la gente a medir las pérdidas con una precisión brutal: quién había dejado de contestar al teléfono, qué tienda cerró sin despedirse, cuántos...