Y LLEGO EL FINAL
Hoy, reflexiono sobre mi vida y mis recuerdos, comenzando con mi infancia en San Jerónimo de Antioquia y el amor que encontré a los 18 años, culminando en un matrimonio duradero. Narro un viaje a Japón para conmemorar nuestros veinticinco años de unión, destacando momentos en Tokio, como la visita al templo Senso-ji y la renovación de votos bajo los cerezos en flor. Sin embargo, mi historia toma un giro trágico cuando entró en coma durante diez años, siendo consciente de la inefable situación de mi familia. Al final, mi esposo se despide con ternura recordando nuestro viaje a Japón, mientras mi familia se enfrenta a mi inminente partida; al despedirme, evocó la imagen de la primavera sin primavera.