Espejo de los juegos olvidados
No hay reloj que mida este instante, solo la sombra proyectada por las manos que se aferran a un objeto de plástico, con botones diminutos, con un brillo líquido encerrado en la cárcel de un cristal opaco. El niño juega, pero no lo sabe. El adulto observa, pero no recuerda. Un pájaro de líneas torpes...