FEROZ
Ese día llegó temprano, el pueblo apenas había comenzado a desperezarse. El cielo encapotado proyectaba sombras opacas y grises sobre las fachadas de adobe mal encaladas. Una ligera neblina flotaba como un velo sobre los techados de paja y las chimeneas mudas, boquiabiertas. El día no va a remontar, auguró el anciano para sus adentros....