CARTA: DE COMO NACIÓ PEDRO PÁRAMO

CARTA: DE COMO NACIÓ PEDRO PÁRAMO

BRAGI

31/03/2026

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Hospital de Comala, 2 de septiembre de 1.953

Amigo:

JUAN RULFO

En. Sus. Manos.

                                                       REF. Despedida.

Querido amigo, si recibes esta misiva, es porque ya concreté mi partida como buen estoico al igual que Séneca. Te contaré mi motivo y lo más importante mi solicitud respetuosa. Antes que nada, te felicito por el lanzamiento de: «El llano en llamas». No pude estar por obvias razones.

Te cuento querido Rulfo, que, a través de los ventanales del hospital de Comala, se puede observar la lluvia cayendo sobre el pavimento. Son caballitos de agua que rebotan, se hacen pedazos de magia y luego se juntan en un río artificial que se va directo a la alcantarilla. Así son nuestras vidas por momentos. Suena un relámpago que contrasta con los quejidos de la sala de urgencias, anuncia un rayo capaz de partir un árbol. Así es la voz del médico con el dictamen sobre mi hijo Juan Preciado. Entra el viento, es el dios de la infancia silbando y recordándonos que él es blanco, de barba blanca y que nos lee la historia sagrada a mi hijo y a mí, la abuela que también tiene el cabello blanco. Son recuerdos e incoherencias que nos quitan por un momento la angustia, pues acá la sala es blanca, al igual que el baño, la sala de espera, la sala de operaciones y uno que otro demonio vestido totalmente de blanco y con estetoscopio al cuello. Así es la agonía cuando se viste de gala. De un momento a otro todo se calma, la lluvia le cede el paso a una neblina que quiere entrar a las ambulancias, que quiere alcanzar la camilla de mi Juan Preciado para despedirlo con un beso en la mejilla. Así es la nostalgia cuando la fe lucha contra la razón.

Al pie de tu tumba recuerdo todo esto

como si fuera en presente

te quitaron

el ochenta por ciento

de la raíz del miedo

que sentiste en el vientre

cuando de niño 

perdiste el cinturón del castigo

ese día también llovía

tenías ocho años Juancito Preciado

te rebelaste como se rebelaron tus células

adenocarcinoma

es el nombre del castillo que ellas armaron

para albergar la fecha de tu huida

números que lloré por dentro

para también crear un río artificial

donde está la niebla

que tanto amabas.

Por eso te pido amigo Juan Rulfo, que tu próxima obra no la hagas como el libro de cuentos, hazla como esta carta, la de tu amigo el suicida. Trastoca todo, odia la lluvia ama la tierra seca, odia la vida y resucita a los muertos, menos a mi hijo y a mí. Cordial y sincero, 

PEDRO PÁRAMO.                                                       

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