
Saludos al portador, me es grato saludar a tan ilustre ser que… por capricho del destino encontró esta carta que a ciencia cierta quizá no deba ser leída.
Es pues tras años de trajín, rutina, llantos y más que nada autopercepción de amores que tal vez nunca serán, porque aquí en Comala nada puede ser, la descripción más cruda del amor y la humanidad que pasó.
…
Desde la cúspide de la pirámide, en un trono de arena, la bestia más capaz se sentó; y en su adaptabilidad y bendición inmerecida, comenzó a gobernar. Orgulloso, miró con altivez lo que logró y contempló lo inferior bajo sus pies. Tomó y tomó, mas nada lo complació.
De su propia costilla nació; piedad de sí mismo tomó. De su existir, nueva vida creó: la par, lo diáfano, el equilibrio, la culpa y el placer. Vio entonces en un espejo sus gestos, su sentir, sus latidos… todo y mucho más, pero deleitado y delicado.
Amor… Nació del ser y del existir: éxtasis y muerte, placer y aberración, dopamina y estupefaciente. El gran engaño se creó: la mentira, la ceguera. Se vendó los ojos para que la existencia doliera menos y así, en su entendimiento entenebrecido, vivió para vestir la máscara del bufón.
Amor: farsa que se busca, placer inmerecido, impulso de procrear, fiesta sistemática. ¿Cuál es el fin de amar y ser amado? ¿Es acaso una recompensa vacía, una redención de los pecados para sentir menos culpable al mundo? ¿Sentirse a uno mismo para ver lo gris menos austero? Siendo la soledad gran partícipe del principio y testigo de nacimientos y partidas.
Amor o soledad, mentiras o verdades a medias… Es mejor vivir con vendas en los ojos y el corazón adormecido que ver lo que la nada ofrece; la verdad, a veces, es abrumadora y dolorosa.
De él mismo nació la condena: de las costillas, su cárcel; del ser, la muerte; de la belleza, el veneno; y de la verdad interior, la mentira. El mundo necesita equilibrio y para ello se requieren dos —porque el amar es de dos, o así está escrito en el manual del divino ser—. Pero, ¿es esto suficiente?, ¿aporta sentido?, ¿o solo es un engaño más, una distracción?
Droga de quienes, muchos en pos de la verdad, cayeron en la redundancia del placer. Amor: lujuria, felicidad fugaz que con desgracias paga este instante breve. Una enfermedad que a voluntad se contagia… Amor.
Cartas desde el polvo
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