Querida Yo…

No fue solo su forma de mirar -esa mezcla de ternura y miedos- tampoco era su manera de abrazarte intentando quedarnos un poco mas en nuestro mundo, era otra cosa, algo mas silencioso y dificil de entender.

Lo sabías desde el principio, él era tu lugar seguro, ese al que siempre querias volver.

Se encontraron en un momento en que ninguno estaba realmente disponible para el otro y aunque esto entorpecía igual se elegían, mas que correcto fue inevitable.

Las noches juntos eran refugio, no hacia falta nada, solo el momento compartido y ahi estaban aunque no supiera como quedarse. Pero el dia… el dia era distinto

Quisiste aceptar que no se iba por falta de sentimiento, se iba por no poder sostenerlo y eso… eso es mucho mas dificil de pelear.

A veces miras el telefono, no siempre. Pero cuando lo haces no espeas un mensaje cualquiera… esperas ese mensaje.

Los dias pasaban, y aunque al principio quisiste negarlo, la vida sigue… todo sigue en pie, la rutina no desaparece pero esta vez con su sombra de fondo, con esa melodia que no logras apagar. No se trata de tristeza constante sino nostalgia intermitente, por momentos bien y de golpe el recuerdo de su respiracion al dormir… te volvia a desarmar entera.

Aparecio el desagaste lucido, ya dejas de empujar una puerta que no logra abrirse. En lugar de llorar, respiras profundo, te lo imaginas mas tiempo del necesario. De a poco ya dejabas de esperar, un pequeño gesto, algo casi invisible. Sabías que él atravesaba su lucha interna, peleaba con su propio ruido, que él tambien piensa en ti mas de lo admitido y que te extraña en momentos simples, pero algo lo sobrepasaba. Pero el tiempo no se queda quieto y algo siempre termina pasando: lo que no se elige tambien se pierde.

Algun dia quedaron en verse  y cuando lo viste sentiste el impacto igual. El cuerpo no olvida como la cabeza pretende, Sabian que estaban  caminando hacia algo mas profundo pero necesitaban tiempo para llegar.

él no estaba bien, ya te lo habia mencionado y eso te llevaba directo a querer sostenerlo, a correrte para hacerle un lugar, a que el mundo le deje de doler.

No encontraban alivio ni tampoco felicidad, tal vez se de cuenta que esta esperando demasiado para hacer algo que siempre supo, decidir.

El tiempo paso lento, a veces pesado, a veces mas liviano. Volveran a reir sin culpa, a disfrutar sin pensar que algo les falta, a habitar sus vidas.

Detenidos en el tiempo, habitados por murmullos del pasado, fusionados en este pueblo que guarda ecos de tantas almas.

Desaparecen esas miradas mezcladas de historia, dos personas que se quisieron mucho pero no encajan en algun lugar, con dolor atravezandoles la voz.

No todas las historias estan hechas para durar… la suya estuvo hecha para aprender, les enseño a amar… 

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