Insomnio no sé si considerarte como un enemigo o como un aliado. Tú y solo tú eres el que me acompaña en cada noche que se me hace interminable. Puedo sentir tu fría respiración en mi oído, mientras cierro mis ojos a la espera de ver a mi amada, una vez más en mi ensueño y poder abrazarla.

No importa que tan cálido sea el día, yo aún por la mañana conservaré el frío de la noche anterior. Y mi único consuelo son las estrellas, llego pensar que tú estás mirando el mismo firmamento. Y tengo la esperanza de que puedes sentir de nuevo mi mirada sobre de ti.

Insomnio tal vez tu presciencia en mi recámara sea mi castigo por tal les hechos cometidos encontrar de la felicidad de la persona que más amado. Pero aun así pienso que tu solo presencia no es suficiente castigo para todo el mal que hecho.

La verdad no sé cuándo termine mi sentencia de dolor, lo que sí puedo decir con seguridad es cuando comenzó todo este calvario, ya que fue el último día que pude sentirme tuyo. Debí a verte abrazado más fuerte sé día, para que así tu aroma se impregnara por más tiempo en mi piel.

Me gustaría contarle a todo el mundo de tú eres la casualidad más encantadora que he tenido en vida, que si llegaba a sonriera sin duda tu seria la razón. Pedir que te quedaras sería un acto de egoísmo de mi parte, sé que no yo soy nada bueno para ti. Si a mí me lo preguntan es difícil escapar del amor, no importa que tan herido este tu corazón.

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