Para Aurelia.

Esas noches, donde nos hicimos compañía

y secaste mis lágrimas,

Esas noches, las cuales no contamos a nadie,

Ese secreto y esa complicidad tan oculta.

Tu perfume Chanel número 5 que penetraba mi piel

y me llevaba a una juventud no vivida.

Esos silencios dolorosos y esos estallidos de nervios.

Todo lo imperfecto, mezclado con la lírica de tu alma.

Hacía que me dé una rabia por no poder estar a la altura de tu ser.

No te quise innumerables veces,

Pero cuando lo hice,

No había algo más cierto en la tierra, que ese amor.

¿Qué ocultaban tus ojos?

¿Esa sensibilidad irritante por ser demasiado humana?

¿Qué ocultaban tus manos tan finas y tu figura tan esbelta?

¿Quién no te quiso y envidio tu fuerza?,

¿Quién no lo hizo?

Eras el misterio encarnado.

Mas ahora eres un alma errante y libre,

Que vive en una eterna primavera,

en el espacio sin gravedad.

Tú que perfumas los campos lejanos.

Vete feliz, vete cantando y bailando

Con tus vestidos de verano.

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