Para: Mi querida prima, Brenda

De: Hernando

Prima, no vengas a casa; pase lo que pase, no vengas. Los gringos, se metieron. Vinieron a buscar al General Noriega, pero han destrozado el país, en una sola noche. Mis hermanos están desaparecidos. Cuando empezaron a escucharse los disparos, y luego las explosiones, todos corrimos en diferentes direcciones. Hay tanques de guerra circulando por las calles de nuestro barrio. Hay helicópteros disparando desde el cielo. No sabemos si fueron los gringos, o los mismos hombres de Noriega, pero mataron al hijo mayor de la vecina Katy. Verla llorar, con el cadáver de su hijo entre sus brazos, lejos de entristecerme, me llenó de un terror inexplicable. La vida, no es nada para estas personas; solo llegan, aprietan el gatillo, y en menos de 5 segundos, los sueños, metas y experanzas de una persona, se desvanecen. Bombardearon El Chorrillo. No sé si mis padres están vivos. No sé si tus padres aún están vivos. Prima, por favor, no vengas a casa, quédate en Peru. Aquí ya no hay un futuro.

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