I

En ausencia de tus labios,

Permanezco inmóvil, silente;

Con la mira hacia el infinito

construyo sin descanso estas aves de papel,

que sueñan sobre el tejado

con un vuelo sin retorno;

Si alguna te encuentra y reconoce

No la tildes de locura,

Son sólo mis esperanzas

que aún reclaman el suave toque de tu voz;

En ausencia de ti sigo soñando.

II

Figuras oscuras acechan bajo las sombras de los árboles,

Enigmáticos seres me distraen cuando sueño estar solo,

Voces me susurran en medio de la nada;

Distingo una mirada acusadora en los ciegos al pasar,

Vestigio de una pena que nunca tuve, pero que no se termina de ir;

Las runas se desdibujan entre las rocas olvidadas del camino,

Las luces se funden con el amanecer dejando al viajero exhausto,

Huellas de un adiós que aún no decimos;

Las cenizas de mi cuerpo aún pelean por vivir,

El otoño precede al invierno formando un ciclo de nostalgia.

La lluvia borra mis huellas al pasar,

Mojando mi alma… derritiendo mi sentido,

Tú, figura lejana, desdibujada, en medio de un eclipse de luna,

Todo lo que eras y aún significas me persigue en mis insomnios de ensueño;

Tu rostro surge en los lugares menos pensados atrapándome en tu eterna melancolía,

Mis besos se borran en las superficies lunares,

El cilicio cubre mi cabeza en medio de mi sangre penitente,

El futuro se aleja, relegándome al pasado…

En solitario,

Lo que aún simbolizas deja de tener sentido,

Pero tu silencio me acompaña en mi exilio vangogniano.

III

Las lágrimas caen en lo profundo;

Los suspiros surgen desde dentro,

La alegría desapareció, mi último aliento ya fue dado;

…justo ahora,

Cuando me despojo de mi armadura y deshago mi frío

Un atisbo del ayer se posa en mi mirada;

Un gemido escapa desde el Hades;

La oscuridad es mi todo, la soledad mi compañera;

Tu presencia invade mi espacio, tu voz se convierte en mi eco;

Tu alegría en mi tristeza, tus risas en mi silencio;

El mundo goza de la iluminada primavera,

Yo me hundo en el otoño de mi alma,

En el maravilloso crepúsculo de la melancolía.

IV

Vivo en un mundo peligroso aparentando algo que no soy,

Desesperado, me cubro con el antifaz de la complacencia,

Extiendo mis manos en la oscuridad,

Buscando algún soporte al que aferrarme,

Sólo encuentro un agujero negro

Que absorbe mis sueños hasta su epicentro

En donde se encuentra la puerta de lo imposible,

Senderos se abren ante mí hasta perderse en la bóveda celeste,

Escoger cualquiera de ellos es perder a todos los demás

Con sus múltiples posibilidades.

La encrucijada en la que me encuentro es cálida, cómoda, segura,

Pero no puedo permanecer en ella,

Porque eso equivale al conformismo.

No acepto llegar a mi lecho mortuorio pensando en lo que pudo ser,

Prefiero seguir tropezando con los cantos rodados del camino,

Buscando partes de verdades olvidadas,

Fragmentos de sueños, de esperanzas,

Esgrimiendo argumentos de eras pasadas,

Legados de dioses convertidos en polvo, diseminados en la orilla

de carreteras perdidas;

Mientras trato de encontrar entre las ruinas de un derruido templo

El camino que me lleve de vuelta a mi verdadero ser,

Escondido entre múltiples dimensiones, en donde nadie pueda verlo,

sentirlo, herirlo…

Y en donde me encuentre a salvo de mí mismo.

V

Estoy roto;

Mis pedazos están esparcidos

En los vértices del universo;

Hades pelea por mi alma,

El negro ponto se abre ante mí

Caronte me tiende su mano.

La gran pirámide que había

Construido a mí alrededor sucumbe,

Se estremece

Bajo los embates de los lobos;

Quieren matarme,

Puedo sentir la tierra temblar

Me estremezco;

Se cae mi mundo perfecto e irreal.

Puedo ver las dentelladas fieras,

Esperándome,

Me hundo en el abismo más oscuro;

Me desangran, me desgarran,

Y no puedo morir, sólo sentir

Y esperar…

VI

Busco a Circe,

Necesito sus consejos de hechicera,

No puedo pasar frente a esta isla

En que te has convertido;

Utilizas tus dones sagrados

Tratando de atraerme a las rocas

o al abismo que has creado entre los dos,

Con miedo de caer al Tártaro,

Y convertirme de nuevo en el Sísifo

que trate de llevar a cabo la imposible tarea de entenderte.

Luchas contra tu verdadero ser, te privas de amar,

De vivir, de sufrir, de sentir,

Te conviertes en un iceberg y tratas de congelarme,

Soplas tu concha marina y provocas la tormenta,

Para probar que nadie te quiere,

Justificas tus ataques a los mortales

sujetos a ti como Aracne;

Devoras los sentimientos jugando a ser Cronos.

No pienses que la destrucción no tocará tu puerta,

Cuando despiertes y busques desesperadamente

encontraras a Argos custodiando tu pecho,

Y estarás encerrado por los mil lazos que pusiste en tu cuello

Escupiendo el ánfora sagrada.

VII

Camino por el borde de la Estigia,

Pateando piedras de estatuas destruidas por los demonios del tiempo;

Almas vagan por entre los escombros de otras

buscando señales que les muestren un camino,

O les develen el secreto antiguo de su naturaleza;

Visualizo la imagen difusa de un pavo real esmeralda

con la cola rozando el piso a punto de ser levantada,

Eres tú, sufriendo el castigo de Némesis,

Hundiéndote en el fango de tu propia culpa;

Me acerco despacio, percibo tu mirada perdida,

El marco de tu rostro parece un esbozo del Greco,

Casi creo en tu arrepentimiento;

Casi… pero ya no,

Sé que no existe fuerza que te haga cambiar

porque tu interior se resiste, lucha,

Le temes a la bondad, te aterra,

No crees en el bien y te aferras a la ironía,

Como se aferra Apolo al tronco que ahora es Dafne.

Prosigo mi camino,

Y el fango te engulle.

VIII

Quiero estallar en mil pedazos,

Diseminarme por todo el universo,

Alejarme por siempre de las lágrimas;

Quiero dejar de sentir amor por todo lo que me rodea,

Perder la ingenuidad que me ata y doblega;

No puedo seguir siendo esclavizado por la culpa,

Por mi colosal sensibilidad;

Tal vez sólo deseo desaparecer, desintegrarme en la nada,

Volver al polvo;

Rebuscar en la basura que llena mi corazón,

Eliminar de un zarpazo los sentimientos;

Verme desangrar por mi culpa,

Sí, por primera vez por mí, sin intervención de terceros;

O tal vez sólo volar, irme lejos,

Cabalgar, robar a Ícaro sus alas y burlar a Apolo

Hasta llegar a una Ítaca lejana y solitaria

En medio de la nada, en algún lugar dentro de la hermosa soledad,

Perdido para siempre en mi laberinto interior.

IX

Un niño corre hacia la nada en desesperanza,

Se pierde en el sendero de la madurez,

Fundiendo sus sueños en montones de cenizas;

Un adolescente cae en el vacío de un todo abstracto,

Nada sin sentido en ese mar metamórfico,

Distingue una luz y cree encontrar la respuesta al todo;

Un adulto joven ya no ve nada a su alrededor,

Los comandos se instalan cómodamente en su cerebro,

Comienza a actuar según las leyes dictan

Ahora piensa que el todo es más abstracto que sus preguntas;

Poco a poco envejece ya no reconoce sueños ni esperanzas añejadas,

Cada partícula de su ser responde a un comando automático:

Cuentas, más cuentas, responsabilidades,

El todo se aleja para siempre y él cree saber que éste no tiene respuesta;

Aún en medio del camino decadente llamado vida, miro al todo,

Y formulo con palabras de bruma preguntas sin sentido,

Ya sé que me convierto en un automatizado idiota,

Pero no me rindo en mi transformación de la nada al vacío.

X

¿Quiénes somos?

¿Acaso dos seres que juegan a perderse mientras sufren por hallarse?

¿La sangre que corre sobre el piso es mía?

¿Soy una imagen de ti?, ¿existes realmente?

¿O sólo eres una sombra errante y tus reproches son obra de mi cerebro?

el dardo que has clavado en mí

¿Es irreal como lo es la indiferencia en tu mirada?, entonces,

¿Por qué duele como si un huracán inclemente se abatiera dentro de mí?

¿No ves por casualidad que aún no he muerto o soy tan inexistente como tu amor?

¿Me inventaste y ahora quieres deshacerte de mí?

¿Planeas reconstruirme cuando mis venas ya no tengan más líquido vital

o seré yo quien te mate al dejar de existir?

No sé cuál de los de los dos ha existido primero,

Ni cuál será el primero en ser destruido,

Sólo sé que uno se deshará del otro y secretamente lo rehará en su mente,

Únicamente para verlo morir en medio de su sangre palpitante

que se lleve tus recuerdos junto a mis tristezas,

Acabando con la melancolía del adiós.

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