Imagina nacer el 8 de Mayo, como regalo para el día de madres, escuchar la voz de tus hermanas y ser el orgullo de tu padre porque eres un varón.

Imagina que la seguridad de la panza de mamá, se vea alterada por luces, pitos, médicos, enfermeras y pinchazos, porque tu corazón dejó de palpitar.

Imagina que tu madre deba cargarte lleno de cables para amamantarte, mientras papá desconcertado piensa, analiza y se pregunta si podrás sobrevivir.

Imagina lo que es sentir que tus extremidades se sacuden, porque tus neuronas chocan y tu primo de cinco años, piensa que estás jugando al Power Ranger.

Imagina las preguntas curiosas de los niños cuando paseas en tu coche con tu madre, “¿qué tiene?”, “¿porque no camina?” y sus madres prefieran ignorarte y huir por temor a incomodarla.

Imagina que los amigos de tus padres prefieran alejarse de sus vidas, por el dolor que sienten, de que no seas como los otros niños.

Imagina que a tus hermanas no les guste jugar contigo, porque no te mueves e ignoran lo mucho que las amas.

Imagina la tristeza de tus padres, cuando el médico pone en duda su cuidado, a pesar de que ellos han corrido para allá y para acá, con la esperanza de saber qué camino tomar.

Imagina la impotencia de tu madre, cuando algo te duele y la frustración de tu padre cuando ella corre a atenderte y lo deja alborotado.

Imagina lo que es ver el mundo desde una silla o cama, esperando una cargadita, una caricia, una palabra, algo de comer o de beber.

Imagina la frustración de tu hermana, cuando la amiga con la que baja el tobogán, se da cuenta de tu presencia y le dice que no quiere ser más su amiga, porque tiene un hermano con los ojos torcidos.

Ahora,

Imagina mis dolores de espalda y pompis, cuando por carros mal parqueados, huecos, andenes y calles en mal estado, debo hacer maromas en mi silla de ruedas.

Imagina mi orgullo, por la alegría de mis hermanas, cuando gracias a mí, pueden ahorrarse filas en aeropuertos y embajadas.

Imagina lo feliz que me siento en la piscina caliente y lo enojado cuando es de agua fría.

Piensa lo importante que es para mí tener familia y amigos.

Mi vida no ha sido fácil, la de mis padres y hermanas tampoco, pero soy feliz, porque respiro, saboreo, recibo caricias y cuidado, esas pequeñas cosas que para otros son cotidianas, pero a mí, me permiten SOBREVIVIR.

Gracias a Dios por mi familia, por terapeutas, médicos, amigos y demás ángeles que el Señor ha puesto en mi camino, para que yo tenga 20 años, a pesar de mi joroba.

Ese amor es el que me da fuerzas para seguir viviendo.

Y a ti lo único que te pido es que me mires con respeto y no con lástima.

Te pido que reconozcas mi presencia y mis derechos, porque entiendo y siento a pesar de mi silencio.

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