Ten cuidado, porque ella es seguramente insegura.

Porque se ha visto obligada a crearse mil capas protectoras que no está dispuesta a dejar caer por cualquiera.

Porque de entrada viene acompañada de muchos miedos, pero es capaz de brillar como un faro si tiene suficiente confianza contigo.

Ten cuidado, porque igual de sigilosa que vino se va; lo suyo no es hacer dramas.

Simplemente se va cuando entiende que su lugar no es ahí, cuando ve que no recibe lo mismo que da.

Se va llorando, dolida de haberse expuesto una vez más en vano.

Sí, se va llorando; pero se va. Y se aleja con una determinación tan grande que no hay vuelta atrás.

Ten cuidado, porque no es de huir a la mínima que las cosas se ponen difíciles o reales. Te da más oportunidades de las que debiera.

Ten cuidado, porque si decide marcharse es porque ha visto que no hay más. Porque siempre conserva un ápice de dignidad y antepone su paz mental a las migajas de atención que le puedas dar.

Cuidado, porque si decide marcharse no vuelve.

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