Orfandad

Se ha roto  el alma del violín que cantaba tu nombre.

las huellas de la niña que fui

quedaron para siempre

plasmadas en la acera.


Es letal saber que aquello

a lo que llamamos hogar nos abandona,

que si tus manos palpan mi ser

ya no me reconocen.


Has elegido habitar un recuerdo

en dónde tus ojos mudos

descansan bajo la roca del tiempo,

aúllas a la noche,

proclamando la ufanía eterna del silencio.


Eres remembranza sin rostro,

espectro de palabras soterradas

que descienden sostenidas

bajo el hilo perpetuo

que péndula tus cenizas.


Designio

Recorrer el camino del sol,

buscar la huella de una voz

que hila ecos perdidos

en el abismo del espejo.


siempre se emprende un viaje

en un intento de  surcar paisajes vivídos

 de palabras luminosas.


Pero mis huellas buscan una melodía

que tege imágenes rotas

bajo un rito de sangre.


El destino se marchita

en la caida de una lagrima

que se diluye en el fuego.

es irremediable no lamentar,

el no haber podido llegar

al lugar que habita tu voz.


viaje ígneo

Emprender el viaje ígneo

y anhelar lo divino,

recorrecte siendo sombra

para evaporarme y retornar.

Acudir al presagio de la nocche,

llamar al vacio,

para escuchar la melodía que agita el mundo.

Ser cenizas etéreas del abismo,

reflejo danzantes,

pulsos clamantes de apoteosis

para luego hallar la saciedad.

Emprender el viaje ígneo

y anhelar lo divino,

recorrernos siendo sombras

para evaporarnos y reotrnar.


Viento tardío

El viento tardio

anuncia que llegar con la noche,

me cubres cual sombrea

y me invitas a anidar

el mundo de lo sublime.

Ahora en este cuerpo

solo habita un nombre

que me recorre.

Las aves antiguas

emprenden el viaje

a la memoria del olvido,

Soy aquella que regresa

cuando ya ni siquiera el lugar espera,

la orfandad de mis ojos

ya no susurra las antiguas 

angustias del pasado.

Cuerpo colmado de ayeres,

dime si en ti

habita aún el amor

pues fuiste llamado desde la nada

tan solo para que yo te nombrara.



El poema

Arrojo subitamente sobre este campo, los huesos corroidos de una música que desea ser jamas cantada. Una melodía triste que se lleva en lo profundo del alma.

Etiquetas: poesía verso libre

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