Hoy llego cinco minutos antes, a ver si así hay menos cola. Pero no, hay la misma de todos los días o incluso más. ¿Esta gente no tiene otra cosa que hacer? Me pongo el último de la fila. Cuento que tengo seis personas delante de mí. Aunque por experiencia sé que una cosa es el número y otra el tiempo de espera.
A ver quién está pidiendo ahora. Ah sí, es la pesada que siempre intenta entablar conversación con la dependienta. Señora, tiene gente detrás esperando, no es el momento para dejar de sentirse sola. Váyase al bar de al lado que está vacío y seguro que el barman la escuchará gustosamente. Como escucha a los borrachos.
Venga, siguiente. Caja de veintiocho cruasanes, ya la hemos pifiado. Espero que pida caja variada. Pues no, quiere elegirlos él, cada uno de ellos, y con la cara pánfilo que tiene, aquí vamos a estar hasta mañana. Vamos chaval, que elegir unos cruasanes no puede ser una decisión tan difícil. No quiero ni pensar el tiempo que puedes tardar en comprarte un coche. Tranquilo, que los demás podemos esperar.
Y luego están los dependientes, que tampoco ayudan. Se desearía un poquito de menos amabilidad y más eficacia. Que tienen esta cola todas las mañanas. Y parece que les da igual. A lo mejor es que este sitio es de esos que siguen la tendencia del slow food. Slow mierda le llamo yo. Esto es una pérdida de tiempo para todos. Y solo ponen a uno para atender. La otra caja vacía, ¿es para atender a los fantasmas golosos?
A ver esta chica que tiene pinta de espabilada. Caja pequeña y variada, perfecto, apenas dos minutos ha tardado. Con clientes así da gusto.
Dos trajeados, tendrán prisa. El pedido será para llevar, supongo. No me jodas, ¿dos tostadas con tomate y un par de matcha latte para tomar aquí? ¿En serio? ¿Dos hombretones pidiendo esas porquerías que van a tardar media hora en preparar? Estos no se han enterado de que aquí las estrellas son los cruasanes y el café. Iros a pedir esas mierdas a un sitio de esos healthy en los que nunca hay cola.
Llevo ya aquí diez minutos esperando. Detrás de mí cuento ya a diez desgraciados. Pues no os queda ni nada. Pero se les ve tranquilos. Están todos mirando su móvil y se van moviendo al ritmo de la fila sin levantar la cabeza. Confirma mi teoría de los hombres flexo.
Me queda uno, o una, no sé ni lo que es. Será binario, transexual, pansexual o su puta madre. No les entiendo. Una buena hostia les había dado yo si hubieran sido mis hijos y se les habría quitado la tontería. A ver qué modernidad pide ahora. Como esperaba, iced dirty chai latte. Dirty como tú, capullo, capulla, o capulle. Y sándwich veggie. No podría ser de otro modo. Esto van a ser diez minutos más, ya verás.
Por fin. A ver guapa, tú tampoco tienes pinta de saber lo que es un carajillo, así que ponme lo de siempre. Para llevar, menú desayuno, café con leche, largo de café, y dos cruasanes que llevan mi nombre. Veinte segundos he tardado en pedir. Eh, los de detrás, no hace falta que me deis las gracias.
Anda, hay sitio en la terraza, pues mira, hoy desayuno sentado aquí. Y así me entretengo viendo a la gente pasar, o gentuza diría yo, porque por aquí es lo único que veo. Cómo se ha deteriorado el barrio. Hace treinta años daba gusto pasear por estas calles. Limpias, con los comercios de toda la vida, señoritas bien vestidas haciendo la compra. Nos saludábamos todos. Y ahora… lleno de memos con sus perritos que dejan sus mierdas en mitad de la acera.
Me dicen que tengo mucha suerte por vivir en el centro. Que parece que la gente se está teniendo que ir a vivir a las afueras porque está todo muy caro. Y a mí qué coño me importa. Que se lo hubieran currado más. Cuarenta años en ferrocarriles. Digo yo que al menos para un piso me tenía que dar. Que podría vender mi piso, sacar una pasta e irme a vivir al pueblo. Ni de coña, yo no me voy a vivir con esa panda de mataos.
Vaya pinta la de estas niñas. ¿Sus padres no les dicen nada antes de salir de casa? ¡Pero sí van enseñando el culo! Con la cantidad de depravados que hay por ahí.
¡Hasta luego Fabián! Maldito viejo, no la casca el tío. Está hecho polvo, pero ahí va con su andador de paseo. Yo prefiero morirme antes que verme así. Ya se lo dije en su día a la Conchi. A mí me metéis una inyección de cianuro o lo que sea pero que no llegue a viejo chocho. Y ahora que no está ella, ¿a quién se lo digo? Porque a mí de mi casa me sacan con los pies por delante.
Las nueve en punto. A casa, que empieza el programa de la Cope. Hace un día de asco, menudos nubarrones. Y a pesar de todo lo que ha llovido estos días, las calles siguen estando igual de sucias. Al menos ya recogen las basuras. Panda de sinvergüenzas. Ni una huelga hice yo. Y ni un día falté al trabajo.
A ver esta chiquita con el bebé llorón. La madre que le trajo. Otra vez me ha vuelto a despertar esta madrugada. Así no hay forma de dormir. Que le dé un somnífero al niño, leche. Sí, sí, buenos días. Sonríe claro, ¿esa es tu manera de disculparte por los follones que monta ese pequeño cabrón?
Ya te sujeto la puerta del ascensor mujer, sí. Tenía que haberles dejado subir a ellos y ya subía yo solo. Encima con el carrito bien apretados que vamos. ¡Me cago en la leche! Y ahora te desplomas. Eh, eh, despierta, vuelve al mundo. ¿Pero qué te pasa chica? Ay, mi madre, ¿y ahora qué hago? Que yo no tengo edad para hacer estos esfuerzos. ¡Ayuda! ¡Socorro! Cállate, chico, ahora voy contigo, voy a dejar a tu madre aquí en el rellano. A ver, a ver, schhhh, tranquilo, no pasa nada. Llamo al 112 y te cojo. Primero tu madre y luego tú.
¿Emergencias? Sí, iba en el ascensor con una vecina y su hijo y se ha desmayado de repente. Está inconsciente. La tengo aquí tumbada en el suelo. Y su bebé no para de llorar. No, no soy familiar, soy su vecino de arriba. Que yo sepa vive sola con su hijo, no conozco a nadie a quien avisar, no. Pero vengan rápido, que no sé qué le pasa. Yo me quedo aquí esperándoles.
A ver, bebé llorón, que hago contigo ¿te cojo? ¿Eso te calma y hace que te calles? Es que no sé ni cómo cogerte. Creo que nunca había cogido en brazos a una criatura. Schhh, tranquilo, que ahora vienen a ayudar a tu madre. ¿Pero es que tú no te callas nunca? ¿Te mezo un poco? Eso lo vi en una película. Pero decían que tenías que estar un buen rato. Bueno, un rato seguro que vamos a estar aquí, porque las ambulancias nunca son las primeras en llegar. Uy si parece que te vas a quedar dormido y todo. No, si al final voy a tener yo mano con los niños. Si me viera la Conchi…
Hombre, ya era hora, esta pobre chica lleva en el suelo inconsciente un buen rato. No, no se ha despertado en todo este tiempo, pero viva está, porque yo he ido comprobando que respiraba. ¿Qué le puede haber pasado? Vale, pues ya lo verán en el hospital con las pruebas esas. Oigan, ¿y el niño? No, no, yo no me lo puedo quedar, pero si no los conozco de nada. No, ya les dije que yo no conozco a ningún familiar suyo a quien avisar. Si nunca he hablado con esta chica, más que el saludo de rigor. Yo siempre los he visto solos a la madre con el hijo. Sé que están aquí de alquiler y vinieron hace unos tres meses. Pero oiga, ¿cómo me voy a quedar yo con el bebé? Si no sé nada de niños. ¿Y si tiene hambre, qué hago? ¿Qué le haga un biberón? ¿Y eso cómo se hace? Que sí, vale, que será solo un rato. Váyanse a atender a la chica.
Hay que joderse. ¿Y ahora qué hago yo con esto? En menuda me he metido… Ay Conchi, nunca tuvimos hijos, pero tú sabrías qué hacer, tenías mano con los niños, con los perros… pero yo…A ver chaval, te voy a dejar un poco aquí en el sofá, que ya me duelen los brazos, pero tú no te alteres ¿eh? Pues mira, sigue tranquilito. Tiene carita de ángel así dormido. Nadie diría que canta como un soprano por las noches.
Ay coño, el teléfono ahora no, ¡que le va a despertar! ¿Dígame? Si, Manuel al habla. Si, estoy con su hijo. ¿Cómo está la madre? ¿Está despierta ya? Ah pues eso es bueno entonces. Que se queda unos días en el hospital en observación… vaya… bueno, ¿y el bebé? ¿Dónde lo llevo? ¿Cómo que ella ha pedido que me lo quede yo? ¿Pero está loca esa chica? Hombre, alguien tendrá, nadie está solo en este mundo. ¿Pero ni siquiera alguien de su pueblo o de donde sea que pueda venir a quedarse con el crío? Ya, que no tiene padre y su madre tiene ochenta años y vive en Burgos. Bueno ¿y qué culpa tengo yo? ¿Qué les ha dicho que nos conocemos mucho y que tengo mucho cariño al crío? Ay, madre… Que vale señora, que no me eche la bronca, que sí, que me quedo con el crío hasta que ella venga. Sí, tranquila, creo que podré apañármelas. Yo vivo solo, sí. Preguntaré a las chicas de la farmacia, que me conocen, y que me digan qué compro y qué tengo que hacer con él. Vale, vale, sí, llámeme todos los días si no se fía, sí. Y así me cuenta cómo va la chica. Ala, adiós.
¿Pero cómo te has metido en esto Manolo? ¿Pero cómo te has dejado embaucar así? Que tú no sabes nada de críos. ¡Que se te va a morir el chaval! Necesito aire fresco, que me va a dar algo. Ay no, a ver si le va a dar una corriente de aire al niño. Y lo que me faltaba, que se me pusiera malo. Ya Conchi, ya sé lo que estarás pensando, que con lo desastre que he sido siempre. Pero también te diré que desde que te fuiste y me quedé aquí solo me las he tenido que apañar y no me va tan mal. Si al menos al crío le gustaran los huevos fritos, me salen de diez, con su puntillita y todo. ¿Pero cómo iba a dejar que se lo llevaran los de asuntos sociales? A saber en qué antro le meten. Y la pobre chica, ya tiene que estar desesperada para pedirme que me quede con su hijo. A mí, que no me conoce de nada, solo sabe dónde vivo. Y mira la criatura, a ti te gustaría Conchi y tú hubieras hecho lo mismo.
Venga, lo meto en el carrito y bajo a la farmacia. Que en cuanto se despierte, seguro que tendrá hambre y saldrá la fiera que lleva dentro.
No, no es mi nieto… pues…. es mi ahijado… si, es muy mono, sí. Con carita de ángel, eso mismo digo yo. Hasta otro día, sí gracias, señora, que Dios le dé salud sí. Y a mí que me ayude.
Anda, si ha salido el sol, se ha quedado un día estupendo. Mira, vamos a dar un paseíto primero, ya que sigues dormidito. ¿Nos vamos al parque un rato chiquitín? El sol es bueno, vitamina D dicen, seguro que nos viene bien a los dos.

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