Los que no pesan

Los que no pesan

Gabriel Luna K.

18/03/2026

1 Aplausos

0 Puntos

8 Lecturas

Pinto.

Hoy te sacaron otra vez.

No sé por qué te vuelven a sacar si ya te habías quedado quieto. Yo te vi cuando te taparon. Te echaron tierra y cal encima. Dijeron que así ya no olerías feo. Pero yo siento que ahora hueles más.

Te dejaron caído junto al corral. Nadie te amarró. Ya ni hace falta. Nomás te quedas ahí quieto y nadie dice nada. A mí tampoco me decían anda cuando me quedaba quieto.

Tu cabeza esta toda chueca, como si escucharas algo debajo de la tierra.

Como si realmente oyeras.

Yo también oigo.

Por eso te escribo, aunque no estes.

Para que no se me junte todo. Porque cuando se junta, hablan más fuerte. Y luego ya no sé cuáles cosas son mías.

Además, aquí nadie me contesta.

A veces hablan, pero cuando volteo ya no hay boca. Se quedan las palabras solas, como pegadas en el aire. No se caen. Se repiten bajito. A veces se quedan pegadas en las paredes, como moscas.

Anoche una mujer dijo que todavía lo estaba esperando. Lo dijo muchas veces. Luego se le apagó la voz, pero las palabras siguieron.

Te toqué.

Ya no estabas macizo como antes. Se te hundió un poco el costado, pero no relinchaste. Sentí que algo se te movía dentro, pero no quise mirar. Me dio miedo que se saliera algo y luego ya no pudiera volver a meterlo y se quedara conmigo.

No te enojes.

Antes tampoco te gustaba que te tocaran mucho.

A veces creo que sí sientes, pero no te puedes mover.

Dicen que por las noches pasa un hombre buscando a su padre. Camina despacio, como si no supiera que ya llegó. Como si oyera su nombre. Aquí todos oyen su nombre. Yo lo he visto. No mira a nadie.

A mí nunca me miraban tampoco.

Ni antes.

A veces creo que por eso sigo aquí. Porque no hubo nadie que me dijera que me fuera. Nomás me quedé, como se quedan las cosas cuando ya no sirven. Como un traste roto o los costales viejos que ya nadie recoge.

Hoy un viejo dijo que iban a seguir escarbando. Lo dijo sin ganas. Como si ya lo hubiera dicho hartas veces. Yo pensé que hablaba de ustedes bajo la tierra. Pero luego miró las casas. Y después ya no dijo nada, como si se le hubiera olvidado de qué estaban hablando.

Yo no quiero que me encuentren. Porque si me encuentran, van a saber que sigo aquí. Y entonces me van a querer sacar como a ti. Y no quiero saber que tengo adentro.

Si te vuelven a tapar, avísame. Yo no me puedo quedar encima de la tierra para que no te saquen. Aunque yo no peso mucho, a veces siento que, si me acuesto, el polvo ni siquiera se mueve.

Nunca he pesado mucho.

Votación a partir del 01/04

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS