Carta desde…

Carta desde…

BARRACHIA Bernie

07/03/2026

5 Aplausos

0 Puntos

43 Lecturas

Querido yo, que todavía respira:

Aquí desde el polvillo. Nada metafórico, cual poeta cuando quiere parecer profundo —no—, sino desde el polvo literal, que se mete en la boca cuando uno bosteza demasiado. 

En el pueblo… pasa mucho. Uno bosteza, otros respiran, y al final nadie sabe quién está vivo.

Supongo que cuando leas esto todavía creerás que las cartas viajan hacia adelante… pobrecito. 

Aquí las misivas caminan hacia atrá,s como los cangrejos viejos, y llegan antes de que uno tenga la idea de escribirlas. Así que probablemente… ya la quemaste, la olvidaste o… la usaste para espantar moscas antes de sentarte a escribirla.

No importa. Las cosas en Comala tampoco importan demasiado. Excepto el calor. Sí importa porque no se va nunca. Se pega a la espalda, no suelta.

Te aviso algo desde ya: cuando llegues aquí vas a pensar que estás soñando. Error. Tampoco estás despierto. 

Digamos, quedaste mal cerrado, como una puerta que no termina de trabarse en la cerradura.

Ayer hablé con un hombre que jura que soy… vos. 

Me dijo:

—Compadre, yo lo recuerdo caminando por aquí hace como veinte años.

Le dije que eso era imposible.

Entonces me respondió:

—Aquí lo imposible es lo que más tiempo dura.

Se fue silbando una canción que todavía no existe.

No te preocupes si cuando vengas escuchás voces que hablan de vos en pasado. No es falta de respeto. Es solo costumbre.

También vas a notar que algunos recuerdos se adelantan. El otro día recordé que mañana voy a perder un sombrero. Todavía no lo tengo, pero ya me duele la pérdida.

Esas cosas pasan.

Te recomiendo que cuando llegues no preguntes demasiado. Casi todos están muertos y ay, tienen muy mala memoria. Se acuerdan de lo que nunca pasó y olvidan lo único que sí lo hizo.

Por ejemplo, anoche una señora me juró que fuimos novios en 1913.

Le dije que yo todavía no había nacido.

Me contestó:

—Eso nunca fue impedimento aquí.

Y me dio un beso que olía a tierra mojada y… a domingo viejo.

Te cuento esto porque sé que te vas a poner filosófico cuando llegues. Te conozco. Vas a querer entender el tiempo, la muerte, el alma, todas esas cosas que a los vivos les encantan porque todavía no sabes cómo funcionan.

Mi consejo es: solo escucha.

Aquí es… como una radio rota. Si uno gira bien el dial, aparecen conversaciones que todavía no ocurrieron o discusiones que llevan cien años… terminándose.

A veces, incluso se escucha a uno mismo.

De hecho ayer, estabas diciendo algo como: “¿Y si todo esto es un malentendido?”

Te contesto desde ahora: .

Uno entretenido.

Antes de despedirme, advertencia importante. 

Cuando vengas, vas a encontrar esta misma carta enterrada en el patio de una casa que todavía no existe.

No la leas.

Porque si la leés, vas a tener que escribirla.

Y entonces vamos a quedar atrapados en correspondencia absurda, para siempre.

Con afecto,
firmado: vos mismo
(probablemente después de muerto, pero… no del todo).

Votación a partir del 01/04

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS