-Y allí vi su reflejo y aquellos ojos…
-¡Verdes, mi señor! -exclamó Íñigo mientras acogía la montura del caballo.
Ella sonrió al leer a su escritor favorito,pocos lograban arrancarle esa sonrisa antes de dejarse vencer por el mundo de Morfeo.
Aquella noche, tras un día de duro esfuerzo, se permitió ese pequeño consuelo leer a su venerado y admirado escritor.
Su salud empeoraba, pero seguía sosteniendo la esperanza de que, quizás, algún día, la curación llegara.
Alzó la vista hacia el gran ventanal, gastado por los años y ennegrecido por la ciudad que lo rodeaba… nada tenía que ver aquel paisaje gris con los escenarios de las leyendas de su amado poeta. Sus párpados cedían lentamente al cansancio cuando, de pronto, un estruendo la sobresaltó.
El ventanal se abrió de par en par,las cortinas danzaban agitadas por un viento desconocido casi demencial.
Se levantó de golpe y lo que vio la dejó sin aliento: la ciudad había desaparecido. En su lugar se extendía un bosque profundo, envuelto en penumbras y bañado por la luz plateada de la luna. Entre la niebla surgió un caballero montado en un corcel majestuoso.
Sus ojos verdes brillaban como esmeraldas, su cuerpo fibrado, su tez morena resaltaba esa mirada…picaresca.
Él la miró, tendiéndole la mano, ella, con una fuerza que no sabía que poseía, se liberó de su prisión de hormigón y cristal y, sin dudar, se aferró a aquel brazo.
El caballero la elevó tras de sí y juntos cabalgaron bajo las sombras de los árboles, cruzando ríos, atravesando la maleza, mientras el hierro de los cascos golpeaba la hojarasca con un sonido casi enigmático.
Ella miraba a su alrededor, maravillada, con la sensación de que todo aquello le resultaba extrañamente familiar, y sin embargo, jamás había salido de su encierro, víctima de esa cruel enfermedad que la aislaba del mundo…. quizás (pensó en su delirio) se había introducido en el mismo libro de leyendas pues todo coincidía, todo cobraba sentido…
Llegaron entonces a un lago de belleza indescriptible, exactamente como lo había descrito su poeta en sus versos. Cuando al fin él se volvió hacia ella, pudo ver su rostro: era él, su imperio, su vida, su escritor eterno… Gustavo tal y como presentaban sus fotos cuando lo buscaba en redes para poner cara, a quién le robaba el corazón en cada leyenda de pasión.
En ese momento, su voz surgía como un canto de tritón…
-Ven… quiero darte la libertad que mereces… ven… -susurró él con una voz que la envolvía como un hechizo.
-¿Voy..a morir ?- exclamó como un suspiro
– Noo solo ven…ven conmigo-le susurraba mientras se acercaba al abismo
Sus ojos verdes, brillantes, la hipnotizaron…Ella obedeció y en el roce de aquel beso, su cuerpo comenzó a caer, descendiendo en el vértigo del lago como si fuera un precipicio sin fondo…
A la mañana siguiente, la encontraron sin vida.
Yacía con el rostro sereno, junto a su libro preferido, abierto en la misma página donde había encontrado su sonrisa, una tan pura que parecía traspasar el mismo cielo … prohibido
by seeyou
OPINIONES Y COMENTARIOS