Para que una obra pueda comenzar, es necesario abrir el telón. Por mucho que se haya practicado y estudiado, si nadie se atreve a dar ese paso, la función permanecerá oculta a los ojos del mundo.
Puedes poseer grandes talentos y estar capacitado para realizar tareas excepcionales, pero si no te decides a salir del anonimato y compartir tu arte, nunca conocerás el verdadero alcance de lo que puedes lograr. Imagina un tesoro brillante en lo más profundo del mar; en la oscuridad del océano, su resplandor no tiene utilidad. Sin embargo, al rescatarlo de las tinieblas, su valor supera cualquier expectativa.
Abre el telón. Permite que otros vean tu obra, se cautiven con ella y descubran el tesoro que guardas. Solo al compartir lo que llevas dentro podrás experimentar la plenitud de haber cumplido tu propósito.
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