La alcancía de Borislaw

La alcancía de Borislaw

12 de marzo, 2022

Apreciada Silvina: ayer estuve repasando el archivo fotográfico familiar. La añoranza inundó cada uno de mis poros cuando vi unas fotos de la última vez que nos vimos y nos llevaste a Loarre ¡Qué magnífica fortaleza: vasta, señorial, inquebrantable!

Me fui a dormir entre recuerdos de mi paso por esa acogedora villa de Ayerbe, donde te conocí y sucumbí a tu sonrisa. Aunque el tren de la vida haya puesto distancia entre nosotros, la correspondencia fluye cristalina, calmada como el manantial de la Fontaneta: aplaca la sed de noticias tanto tuyas como de la gente que allí conocí cuando me acogisteis aquel verano.

¡Ojalá esa codicia imperialista de hoy cese y permita un nuevo encuentro! Desde mi onírica atalaya contemplo la diversidad que me acoge e ilumina el ánimo. ¡Qué grandeza poseemos los humanos para desperdiciarla en el foso del egoísmo! No malinterpretes mis palabras: en el tiempo que pasé entre vosotros no vi señal alguna de esa egolatría; al contrario: nobleza en cada esquina, en cada gesto, en cada sonrisa. Eso fue lo que me abrazó. Y estos abrazos y afables semblantes los acaudalo ahora celosamente en la alcancía de mi corazón.

Afectuosamente vuestro

Borislaw 

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