Hablemos del amor una vez mas

Hablemos del amor una vez mas

Carmen Rodríguez

05/03/2021

Clarisa ya había cumplido los 50, trabajaba en la revista Fotogramas desde siempre. Se podría decir que era una mujer normal, ni muy alta, ni muy baja, ni delgada ni gorda, una mujer normal. Paseaba por la redacción su perfume  low cost  que ya se había mimetizado con el olor a oficina. Vestía  una chaqueta de punto que le cubría hasta las rodillas.

Clarisa era entusiasta. En aquella ocasión del especial de los Oscar, trabajó toda la noche para publicar  «The winer is Pedrooo», fue el reportaje del año, pero ni rastro del nombre de Clarisa. El reportaje lo firmó en su lugar,  la señorita de tal y tal avanzada, de curvas infinitas, con perfume de vainilla, de carrera fulminante y novia del redactor jefe, a la que todo el mundo felicitó.

Hablemos del amor ; Clarisa amaba su vida . Vivía en un cuarto sin ascensor . Vivía arriba, como las estrellas.  Ella era la reina en aquel reino de 40 metros cuadrados.

-Amor , ya estoy en casa!

Clarisa  le  besó.

-Como te he extrañado . Shhhh…vuelvo.

Fue hacía  su viejo gramófono » la voz de su amo 1925″. -Tócala otra vez :

-«You must remember this

A kiss is still (just) a kiss, a sigh ist just a sigh

The fundamental things apply

As time goes by …»

Mientras se aseguraba de cerrar bien las ventanas, pasó junto a su amor y le besó.

-Tará rará rará…, ¿te gusta mi amor?

Le besó  una vez más mientras el gramófono lloraba las notas más romanticas que nunca se escribieron.

Pasaron muchos días hasta que los vecinos se percataran de un sonido continuo , leve y extraño, proveniente del piso de Clarisa. Llamaron a la puerta muchas veces, pues aquel sonido no cesaba nunca. Al no obtener respuesta alguna, decidieron llamar a la policía.

Hablemos del amor una vez más. La policia forzó la puerta . Al entrar en la sala , pudieron ver la aguja del gramófono esperando que la pausaran,  junto al gramofono una botella de whisky a la mitad y un bote vacio de prolixin  . Clarisa yacía muerta , vestida con un camisón de raso negro a los pies de Humphrey Bogart .Una perfecta reproducción en cartonpiedra a tamaño natural. Fotocomposiciones precisas de los amantes Bogart y Clarisa, empapelaban paredes, puertas y ventanas de aquel anónimo cuarto sin ascensor .

El forense tardó en levantar el cadáver de Clarisa envuelto en su delicado camisón de raso negro. Su pequeño cuerpo de mujer normal fué trasladado al anatómico forense en una bolsa de plástico normal, en las que envuelven los cadáveres de la gente normal a los que nadie llora. Mientras eso ocurría, un sanitario rezagado no pudo resistir la tentación de volver a colocar la aguja en el vinilo silenciado, para hacerlo sonar  otra vez , quizá la última vez:

«You must remember this

A kiss is still (just) a kiss, a sigh ist just a sigh

The fundamental things apply

As time goes by…»

Tu puntuación:

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS