Este poema no tiene rima, pero la historia data de hace veinte años atrás. Quince de Octubre del dos mil, en una sala de partos nació un ser único.

No podría describir a ciencia exacta como transcurrió su infancia, pero tengo un bosquejo de ello, creció rodeada de muchas personas que la amaban, desde pequeña ya mostraba aptitudes para cosas varias, destacaba mucho en el canto, de hecho hoy por hoy, posee una voz increíble.

Si observaran sus fotos de cuando era pequeña, podrían notar un patrón repetitivo, siempre tenía comida o estaba mirando hacia la comida, pero es tierno ver ese pequeño rostro con unos ojos preciosos y una sonrisa brillante.

Coincidimos en el colegio, desde octavo hasta noveno que estudiamos en el mismo pabellón nunca supe de su existencia y por obvias razones ella tampoco sabía de la mía.

Muchas veces le pregunte por que no la había conocido antes, y de cierto modo todo tiene una explicación lógica, en esos días era un cretino y todos los adjetivos horribles que describan a un patán como yo lo era en aquel tiempo.

Si la hubiese conocido para ese entonces, lo nuestro hubiese sido un fracaso total, y me alegro de no haberla conocido antes.

Pero como Dios no juega a los dados con nosotros, para cuando ambos cruzábamos el segundo año de bachillerato, coincidimos por primera vez.

Parada de espaldas, con su mochila rosada y un buzo azul, con su cabello recogido, recuerdo…

No creía en el amor a primera vista y mentiría si les dijera que me sucedió exactamente eso con ella, pero sí que hubo algo, algo más allá de lo que había sentido otras veces por alguien.

Y como si de agua y aceite se tratase, nunca nos mezclamos.

Siempre estuvo ahí…

Presente de una u otra forma

Años pasaron, y me había hecho a la idea que no, que no podía ser, que no era correcto.

Ella estaba con un gran amigo, al cual estimo mucho, y se veía tan feliz, de hecho lo era, para ese entonces yo también estaba con alguien, así que todo quedo en eso, en el instante en el que vi sus enormes ojos color café.

Hablábamos, de vez en cuando, pero, no mucho más que platicas superficiales.

Fui muchas veces su consejero, y ella en ocasiones la mía.

Y así transcurrieron todos esos años, viéndola como algo imposible, y moralmente inapropiado. ¿Quiénes somos para saber que es o no apropiado?

Pasaron un par de años, por azares del destino, termine enrolándome con su mejor amiga, hasta ese entonces no lo sabía, y tal vez suene un tanto irónico

pero, para ese entonces, ella me estaba ayudando con su amiga y fue mi confidente en mi intento de andar con su mejor amiga, de hecho me acompaño hasta la casa de su amiga, me estuvo esperando media hora en un día soleado, pudiendo estar en su casa, tranquila, prefiero estar para mí y ayudarme en mi cometido.

No lo note, pobre terco que solo podía ver lo que estaba frente a sus narices…

A medida que el tiempo fue pasando, las cosas con su mejor amiga no se dieron, jamás lo discrepe, no hasta hace poco. Todo se quedó en una vaga ilusión del ser y no ser, y fue lo mejor para ambos, luego entenderán…

Los meses pasaron, veía sus historias en Facebook, también sus publicaciones y por alguna extraña razón reaccionaba a todas, tratando de llamar su atención pero todo intento fue en vano.

Luego de cierto tiempo de espera, por fin pude “hablar” con ella, fueron unos días que intercambiamos mensajes por Facebook, los temas surgían, nada se sentía extraño si se trataba de ella. Al principio note cierto “feeling” entre ambos, dudé…

¿Sera cosa mía? –Tal vez sí, me autor respondí

Nunca tuve el valor de preguntarle, no en esos instantes

Pero… todo tiene un punto de fricción, y como era de esperar, nuestras charlas no durarían mucho.

Cierto día me conto que se había pegado una de esas borraxheras, de las que hasta el apellido se te olvida, con empatía de dije que este tranquila.

¡Perdí mi celular! Me replico, sin saber que hacer le dije que lo busque en el lugar que estuvo en la noche anterior, los minutos, las horas pasaron y yo esperaba su mensaje.

¡Apareció! Replico, pero esta de camino a Portoviejo.

¿En serio? Pregunte asombrado – Si, me manifestó, y yo quede asombrado.

Al poco tiempo, llego un mensaje suyo “¿Qué hora es?”

Cabe recalcar que en esos instantes estaba en la universidad, y podía obviar su mensaje y pasarlo por alto.

Son las doce y tantos minutos respondí, ansioso por recibir su respuesta o al menos un “gracias”. Algo que nunca llegaría, y si, ese fue el fin del primer acercamiento que tuve con ella, después de cuatro años teniéndola como amiga.

Llego, el dos mil veinte, y como un año de sorpresas, este deparaba de la misma manera un giro radical en mi vida.

Cierto dio, no puedo fecharlo exactamente porque estaría mintiendo, apareció en mi muro de Facebook una publicación de ella, la cual vi como la oportunidad de volver a acercarme a ella, y sin penarlo dos veces tome esa oportunidad de oro y si, su tan esperado mensaje llego, mi teléfono sonó, y la luz de notificación se encendió. Podía leer su mensaje con una pregunta con grado de desfachatez ¡enorme!

¿Por qué me dejaste de hablar? decía en aquel mensaje de texto, pero no podía ser duro con ella, así que nos reímos sobre el asunto y su forma de preguntar la hora y luego desaparecer. Para ese entonces, tenía otra conciencia ya no era el mismo imbécil de hace unos años, o no completamente.

Las cosas empezaron bien para ambos, sus mensajes bien temprano por la mañana eran una forma de empezar bien mis días, chateábamos y chateábamos horas de horas, jamás me sentí extraño con ella, todo era tan natural como el curso de los ríos hacia el mar. Estaba empezando a sentir cierto cariño hacia ella, pero ya no un cariño de amigos. Cabe mencionar que en ese entonces, ambos estábamos conociéndonos con distintas personas.

Y así fueron transcurriendo mis primeros días, mis primeras semanas, cada día conociendo un poco más sobre ella, cada día descubriendo un vasto universo en un par de hermosos ojos, y una sonrisa desalineada.

Cierto día me llamo, sin explicación alguna, sin motivo aparente, y no voy a negar, en primera instancia había pensado en no contestar, pero me arme de valor y abrí la llamada, su llamada…

Desde el primer instante en que escuche su voz, su dulce voz… quede cautivo

Y ese fue el principio del fin, de mi fin… Y todo surgió de una manera natural, sin forzar nada, y hable, hable, horas de horas sin parar y tal vez podía haberla aburrido, pero de una forma estuvo ahí, como siempre, para mí.

Acorde pasaron los días mi cariño hacia ella aumentaba, y para ese entonces eso comenzó a asustarme. ¿Qué me está pasando?

Para ese entonces ya existía coqueteo de nuestras partes, al principio solo eran besos… Pobre tonto, no sabía de lo que me estaba perdiendo.

Nuestros encuentros fugases desafiaban la cuántica, era como si Dios, el destino o la casualidad jugase con nosotros a los dados de forma perfecta, pero, ¿Cómo podría ser posible todo ello?

Todo se segmentaba en el principio de los polos opuestos, lo había creído hasta ese entonces, ciertamente tenía razón, somos seres totalmente distintos, totalmente desiguales, convicciones, creencias, y tantas cosas distintas.

Ella, criada en un entorno religioso, llena de dogmas y creencias, yo por mi parte desde hace tiempo había optado por el principio de las creencias existenciales, fiel partidario de que todo tiene una explicación y no existen poderes divinos que interfieren con nuestras acciones o con nuestros destinos.

Creía que los dioses habían sido inventados para responder a aquellas cuestiones que los hombres mismos temen responderse.

Por un motivo u otro ella comenzó a hablarme de Dios, al principio le comente mi forma de ver las cosas, no me tomo como un ateo, trato de entenderme, y yo trate de entender por qué ella me hablaba de cuestiones religiosas, cada noche antes de dormir, de su boca siempre salía la misma frase “Dios te bendiga” y por más absurda que pareciera, aquellas escasas palabras, ponían en jaque mi carácter de cuestionamiento que me había formado, de una u otra forma, sí, todo se me estaba viniendo abajo, mi coraza, mi forma de ver las cosas, todo..

Y noche tras noche, se hacía cada mes más esencial en mis días, en mi vida y eso me asustaba, me llenaba de dudas, no me había pasado algo así antes, y hago hincapié en el hecho que siempre la vi como algo imposible, algo que nunca iba a suceder, y ahora todo era tan real, estábamos hablando de amor, y no de temas superficiales.

-Seis de marzo del dos mil veinte-

Habíamos hablado normal durante el día, llego la noche, como de costumbre tenía que asistir a clases de conducción, saliendo de clases había quedado con unos compañeros en ir a un billar, de hecho estaba ahí, y de repente sin previo aviso llego un mensaje suyo, me pidió que le haga una recarga, por un instante dude, pero algo me incito a hacerlo, me tome la molestia de ir hacia la farmacia y hacer su recarga, sin algún interés alguno, me había comentado que estaría aquí, en Milagro esa noche, algo en mi me dijo, sale, pégatele a la pata a alguien, hoy es tu oportunidad de verla. Y así fue, después de media hora de estarle insistiendo en que nos veamos, ella con sus temores, y yo todo ebrio y necio, una mala combinación para una primera pero breve cita.

Llegue a su encuentro, en primera instancia ni siquiera supe quién era, pero entonces la vi, mágica, sutil, elegante, con un vestido de lentejuelas y ella brillaba más que la noche misma, a pesar que pude estar con ella menos de 15 minutos, fueron los mejores 15 minutos de mi vida. Llegue a casa esa madrugada, embriagado pero contento, porque aquella mujer que para mí siempre fue imposible, toco mis manos, beso mis labios, y encandeció mi alma.

Luego de esa noche, las cosas las cosas estaban un poco más claras para mí, pero por algún motivo este humilde servidor se empeñaba en no querer involucrarse con nadie. Y tuve que decirle eso, para que todo sucediera, para

que me diera cuenta que de verdad quería estar con ella, que las cosas ya no dependían de mí, y que mi corazón me jugo de una forma que jamás había imaginado, ella por su parte, trato de irse una y otra vez, le había afectado mucho lo que le había dicho que se empeñó en hacerme sentir mal, y mentiría si dijera que no me sentí mal. Para esos días éramos dos personas que se estaban queriendo mucho, a tal punto que teníamos miedo de lo que estábamos sintiendo el uno por el otro. Hubo un par de días en los que literalmente con cada palabra me hacía sentir que la estaba perdiendo, aun sin saber que no la tenía. En un intento desesperado por tratar de verla y hablar con ella, la cite sin previo aviso a cierto lugar, y a pesar que me había dicho que no iría, en mi corazón guardaba la esperanza de verla llegar, espere por media hora con la ilusión de un niño, pero no, no llego…

Me desanime, naturalmente pero eso no cambiaba las cosas, no cambia el que la quería tener cerca de mí, insistí varias veces, y a pesar de que no nos vimos, arreglamos las cosas entre nosotros, recuerdo bien, una noche hablábamos por llamada, estábamos hablando sobre nosotros, topando el tema que para ese entonces habían terceras personas por lado y lado, y recuerdo como me lo dijo, con una voz temblorosa, cargada de llanto, y con miedo, de su boca salieron las siguientes palabras: “estoy a punto de tirarlo todo a la basura por ti”. Entonces supe, que sí, que había buscado amor en los lugares incorrectos y que cada decepción, cada relación rota, habían trazado mi camino para llegar a ella, como si todos los caminos condujesen a ella…

Entonces ambos tomamos decisiones, las mismas, y lo arriesgamos todo para estar el uno con el otro, sin importar lo que dijesen las personas, yo quería estar a su lado y ella junto a mí.

Aún recuerdo la primera vez que me dijo te amo, creí que solo estaba bromeando y fui tan cobarde en no decirle que yo también la estaba amando, que estoy loco por ella, mi cobardía fue tal que, solamente le pregunte qué fue lo que había dicho, lo repitió varias veces, y todas esas veces calle todo lo que estaba y sigo sintiendo por ella, estoy enamorado de su alma, de su ser, de cada parte que la compone.

Y si, como en todas las historias no todo es color de rosa, evidentemente hemos pasado muchas cosas difíciles, hemos luchado y permanecido juntos, aunque muchas veces hemos tratado de decirnos adiós, yo ya no me veo sin ella, sin su locura tan natural, sin su risa escandalosa que rebosa de alegría, de algarabía, sin esas noches en las que reímos, las noches de juegos y de enfados por culpa de los juegos, no cambiaría todos los momentos que hemos pasado juntos, ni aun mas cada instante en el que he podido sentir su piel y acariciar su alma, podría redactar todo el inicio de nuestra historia y seria como un libro, pero no quiero que se canse de leer, nunca he podido entender porque te hicieron tanto daño, y te pido perdón por el daño que yo te he hecho, por las noches en las que te deje llorando, muchas veces he tenido miedo de fracasar contigo y no quiero perderte, eres mi lugar favorito en todo el mundo, bendito sea Dios el día en que te creo y puso ese par de ojos tan preciosos en ti, bendito el día en el que naciste, bendito sea el momento en el que te vi por primera vez, y bendito sea todo el tiempo que he pasado a tu lado…

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS