Desde que tengo uso de razón, me invento historias. Al principio, me las contaba a mí mismo. Después ya tuve confianza para compartirlas con una tía, con mi hermana y con algún compañero de clase. Y hasta les ponía música. Con el tiempo, preadolescente, me dio por los poemas de amor, que escribía sabiendo que jamás serían leídos por la amada de turno. También empecé a componer letras de canciones, tanto mías como por encargo, pero
dentro de mí había un narrador con ganas de desmelenarse y, acabada la mili, me puse a escribir mi primera novela, mi segunda, mi tercera, hasta llegar a la séptima, ya cuarentón. Pero, por h o por b, nunca las terminaría. El caso es que ahora, con 59 años, he conseguido mi objetivo y, como hombre perfeccionista que soy, me apunté a este taller de escritura en el que, además de conocer a gente de la que te hace seguir teniendo esperanza en el futuro de al humanidad, he aprendido a aceptar críticas sin cortarme las venas y a eliminar lo superfluo sin necesidad de recurrir a ansiolíticos. Si algún día consigo publicar, os mantendré al tanto.
Interesado por: Me interesa la literatura en un sentido amplio, sin predilección de género, Cuento corto / relato breve, Novela en un sentido amplio, Poesía
Autores o libros favoritos: Italo Calvino, José Saramago y Federico García Lorca