Perdón, no sabía que quemaba,
desperté con polvo en la garganta
y ahora una ciudad está en llamas.
Algo gritó, no conocía su nombre,
se quiebra, se estira, se parte;
me resisto; me delatan mis rugidos.
El suelo se abre conmigo.
Venas de magma,
lenguas de llamas,
buscando algo que arda;
que quiera sentir.
la lluvia huye antes de tocar mi boca,
el río se evapora antes de saciarme,
la tierra tiembla cuando respiro,
los árboles secan sus hojas.
Los ríos de fuego parecen hambrientos.
Nadie escucha lo que canta,
solo ven lo que consume.
Desatarme de esta cáscara de piedra,
extenderme en cada grieta,
encenderlo todo para iluminarlo todo.
En la ceniza algo germina;
no todo es ruina,
en las llamas hay principio,
no solo soy lo que destruye,
preparo la tierra para lo que vendrá
donde lo nuevo no brota; se escurre,
como el humo; en un eco que recordarán.
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