PRÓLOGO
Un aura expansiva; cuyo color blanquecino asimilaba a las deidades mismas, arropó una gran extensión del planeta Zöld. Tanto la gran meseta como la eterna atmósfera verde boreal fueron iluminados por la suprema cantidad de energía que Daiben Meren brotaba desde lo más profundo de su ser. Motivado por la furia espiritual que le proveía como principal fuente de energía; en medio de una torrencial lluvia, la concentración de energía dio vida a unas mangas de agua que se observaban en las costas cercanas al lugar de la batalla. Sumado a ello, la furia del cielo se regocijaba entre bestiales relámpagos que retumbaban y resquebrajaban los páramos en las cercanías de la meseta.
El acto se prolongó por segundos, el aura se dispersó. De entre ella emergió un nuevo ser; su cabello blanquecino y sus ojos invadidos por un denso platino hasta la pupila; una figura sumamente fornida se mantenía a flote. Por encima de este, un agujero de resplandor blanco sustituyó parcialmente el verdoso matiz de la atmósfera del pantanoso planeta Zöld. Mismo que podía ser apreciado desde fuera del mismo planeta. El legendario y sagrado arconte; el guerrero más poderoso creado por los Señores Supremos y bendecido por Nepsta, ha nacido. Dispuesto a vengar el acto tan atroz que la hechicera Debra le Monde había cometido en presencia del hijo guerrero de los Dioses del universo.
TIEMPOS DIFÍCILES
I
El planeta Tierra; un lugar tan lleno de vida en cada uno de sus vastos rincones, ningún sitio en este mundo quedaba exento de los vestigios que la especie humana ha dejado a su paso a través de los siglos. De igual forma, tampoco ha sido ajeno a los diversos conflictos que han transitado a la historia de estos seres.
Así pues, en el presente año 2032, nuevos conflictos llaman a la puerta de la endeble armonía humana como especie. Principalmente; alimentado por las amenazas bélicas más severas entre la potencia euro-asiática y la potencia anglo-americana. Recientemente, también con la intromisión de la naciente potencia oriental de la República Popular. Incitando aún más el estallido de una posible Tercera Guerra Mundial sin precedentes. Los medios masivos de comunicación no han parado de difundir en más de dos semanas las noticias relacionadas a ataques militares en Asia Occidental. Donde indirectamente, han estado involucradas las armas más letales y de vanguardia de las principales potencias en disputa.
Ante ello, Irina Potts decidió ponerle fin a todo, apagando la pantalla plana, ubicada en el cuarto de recepción. No le agradaba la idea de que su querida nieta Aria se familiarizara con el tipo de noticias que pudiesen alterar el desarrollo de su temprana niñez.
― ¡Aria, hija, date prisa o llegarás tarde a clases!
La pequeña corrió por la mansión recaudando todas las cosas que necesitaba para su primer día en la escuela primaria; entusiasmada por conocer a nuevos compañeros y posibles amistades en el Instituto Educativo de Beechwood. Después de cinco años de preparación y aprendizaje en casa; impartidos por su joven madre; Lilith Morgan.
― ¿Abuelita? ―irrumpió Aria, acompañando a la investigadora veterana.
―Dime, hija―respondió con serenidad la señora Irina.
― ¿Por qué mi mamá no puede acompañarme a mi primer día de escuela? ―mencionó Aria Meren Morgan con tono de extrañeza.
Irina trató de darle a su nieta una respuesta que no comprometiera aún más la ya distante relación que ha permeado en los últimos meses entre Lilith Morgan y su primogénita. Debido a que Nexon Corps ha absorbido gran parte de su tiempo.
―Sabes que tu madre últimamente ha estado muy ocupada con su trabajo y la nueva corporación que se expande por todo el mundo. Aun así, ella no te abandona, con las video llamadas frecuentes y los regalos que te envía desde diferentes partes del mundo, tu madre te quiere mucho, mi pequeña Aria. No tienes idea de lo feliz que fue el día que te cargó por primera vez en sus brazos, cuando eras solo un bebé.
Medianamente consolada, Aria se despidió y abordo el transporte escolar. En el trayecto, la niña se mostraba pensativa, al mismo tiempo que presenciaba la vida urbana desde los ventanales del autobús. A su corta edad, le inquietaba demasiado la idea sobre donde se encontraría su padre; pues su madre Lilith siempre le daba respuestas poco satisfactorias en las pocas ocasiones que llego a tener contacto personal con ella. Pero la joven investigadora le dejaba muy clara una idea a su hija: que su padre era un extraordinario guerrero y uno de los más poderosos que jamás había existido en este planeta.
- “Debes tener esto muy en cuenta, Aria; esto debe ser un secreto muy bien guardado en esta casa, nadie, ni siquiera la gente que trabaja con nosotros debe enterarse sobre las cualidades extraordinarias de tu padre. Pues pondrías en riesgo a muchas personas, incluyéndome. Ese es tu único deber.
Resonaron aquellas palabras dentro de la inocente consciencia de Aria Meren Morgan, mientras descendía del transporte para entrar a sus primeras clases del día, timorata, pero a la vez emocionada por saber quiénes serían las nuevas personas que conocería a partir de ahora. Pues a diferencia de su padre Daiben, Aria siempre mostró interés en expandir sus horizontes sociales, a pesar de su temprana edad conformada por apenas por un lustro.
Un lugar lleno de vida, risas sollozas se transmitían a través del ambiente infantil y juvenil. Aria un tanto reservada se abría paso entre las miradas cruzadas de los niños y jóvenes alumnos del Instituto. Por alguna extraña razón, algunos de los presentes contemplaban la presencia de Aria durante unos segundos, asumiendo el hecho de que nunca habían visto a una niña que llamase tanto la atención. Quizás, sus rasgos físicos asumían tal cuestión, o probablemente; el hecho de que Aria era el primer ser vivo sobre la faz de la Tierra producto de la fusión entre dos especies de diferentes mundos y galaxias.
II
⸺ Tenemos otro reporte de inteligencia.
⸺ Déjame verlo⸺ replicó el coronel Barago, interpretando los datos del servidor cuántico militar⸺ ¡¿Otro poblado más devastado?! Es inaudito, ¿es que acaso esas malditas hechiceras no se detienen alguna vez?
⸺ Lo sé, coronel⸺ respondió en tono preocupante el subordinado del coronel de las fuerzas armadas nórdicas⸺, es el décimo poblado que destruyen en menos de dos días, no sabemos aún con exactitud qué es lo que buscan esas hechiceras de la RLHS. Pero sea lo que fuere, realmente están muy interesadas en la búsqueda y no pararan de masacrar a los inocentes y débiles zuniitas hasta que logren su objetivo.
⸺ Debemos informárselo a su majestad Adalberto Izuhira. Es muy probable que adelantemos la operación secreta en Zöld.
⸺ Si señor, encriptare y transferiré de inmediato toda la información al Menester de Guerra para hacerlo llegar a su majestad.
El máximo mandatario de Éxodo recibió con extrañeza el informe enviado por el Menester de Guerra, pues no esperaba un informe demasiado pronto; pero los gestos expresivos de su secretario más importante en todo el planeta le hacían repensar algo que ya era predecible; adelantar la operación militar secreta en el pantanoso y subdesarrollado planeta Zöld.
⸺ Ahora entiendo, lo buscan a él, al igual que nosotros lo hacemos por nuestra cuenta⸺ afirmó el rey Adalberto Izuhira, anclado a la suposición de que las temibles hechiceras buscaban un objetivo en común⸺. De ninguna manera lo permitiremos; debemos abordar ese lugar, antes de sea demasiado tarde.
⸺ Majestad⸺ mencionó el secretario personal del rey nórdico⸺, si así lo desea, puedo enlazarlo con el general de las fuerzas reales para que usted ordene una nueva campaña con nuestros mejores hombres a ese planeta llamado Zöld.
⸺ No estoy muy seguro aún, secretario⸺ respondió el rey muy dudoso aun de decidir algo de suma delicadeza⸺, no me gustaría que se repitiese la desastrosa hazaña de la Unidad Especial Bataklan, los mejores hombres de nuestro ejército murieron a manos de los despiadados zeltanos.
El rey dio un fuerte manotazo en su escritorio, haciendo retemblar el refinado escritorio junto a las montañas de documentos referentes a los asuntos internos y externos de Éxodo y después tallando su rostro con las manos. ⸺ ¡¿Qué demonios está sucediendo?! Como si no tuviésemos suficiente con la gran amenaza de extinción que representa el malvado Saiki Crimson, ahora debemos cuidar nuestras espaldas de lo que puedan hacer esas malditas hechiceras. No quiero escucharme como un blasfemo, pero, ¿de qué lado se están poniendo nuestros padres creadores y dadores de vida?
Tras liberar su episodio de estrés, el rey se volvió dentro de sus pensamientos hacia su más querida guerrera y a la que a su vez considera como la más poderosa del universo.
⸺ Mi hija Grey, no ha parado de entrenar de manera tan exhaustiva, desde aquella batalla mortal que tuvo en ese planeta llamado Tierra. Tal parece que ese ex soldado de Saiki representó un gran poderío que jamás pudimos premeditar. Creo que, si ella se entera de que existe una nueva oportunidad de volver a enfrentar a ese sujeto en Zöld, no dudaría en dirigirse hacia ese lugar, con el único objetivo de saldar cuentas con ese tal Daiben Meren.
⸺ ¿Qué es lo que planea hacer ahora, majestad? ⸺ mencionó el secretario personal del rey, con un cierto grado de nerviosismo.
⸺ Por ahora, nada⸺ reviró el primer mandatario nórdico, asumiendo la madurez de un sumo líder de una sociedad tan avanzada como la nórdica⸺, creo que visitare a mi hija Grey. Ante esto, secretario, usted prepare la gaceta oficial. Necesitamos tener al tanto a las principales divisiones de nuestro ejército de lo que sucederá en las próximas horas.
⸺ A la orden, majestad, de inmediato se lo informare al Menester de Guerra.
Dictada la orden, el rey abandonó la sala real, para dirigirse hacia el centro de alto rendimiento de las fuerzas reales nórdicas, donde Grey Izuhira entrena diariamente durante más de veinte horas seguidas.
III
Otro poblado se consumía en incandescentes llamas provocadas por los temibles poderes de la hechicera Debra y sus hermanas. Desde su llegada al pantanoso planeta Zöld, los muertos de la especie de los zuniitas se han sumado en cientos de miles, arrasando con los poblados de los subdesarrollados continentes que pertenecen al verdoso planeta.
Sin embargo, a pesar de las masacres, Debra le Monde no ha podido aun obtener los resultados de su importante búsqueda.
― Es el centésimo lugar que destruimos en menos de dos semanas, según el ritmo del tiempo en este desagradable lugar ― mencionó Debra con su clásica entonación soberbia.
― Parece que encontrar a ese guerrero iris nos tomará más tiempo del que teníamos previsto, hermana Debra― intervino Rachel, la hermana de en medio―. Sin embargo, ya poseemos una parte importante de nuestro plan. ― terminó la hechicera del monóculo dorado con entonación de orgullo, insinuando la propiedad que tienen las tres hermanas del poderoso libro del Riajme.
― Así es hermana― increpó Debra―, el auténtico y no la basura escrita por el Honorable Consejo de Pioneros Místicos. Costó mucho trabajo, pero finalmente tenemos la pieza original, cuyos autores son los mismos pertenecientes a esa oscura y misteriosa organización llamada Heidern.
― Sin lugar a dudas, valió la pena asesinar a esos mentirosos druidas en el primitivo planeta Brounthe― exclamó Rachel en tono soberbio y satisfactorio al recordar la sangrienta muerte de los últimos protectores de uno de los más poderosos libros jamás escrito sobre magia sideral pagana.
― Lo que no entiendo― mencionó Debra en un tono serio―, es porque habrán dejado una pieza tan exquisita en manos de unos insignificantes y débiles seres como esos. Suponiendo que fue una trampa para que nosotras cayéramos justo en ella―, la poderosa y funesta hechicera se volvió dentro de sí misma, desechando las consecuencias de tal acto, con suma arrogancia―. No importa, una vez capturemos al iris, podremos extraer el sello divino dentro de su espíritu y entonces. . .―. La mujer se regocijo entre sus palabras y en lo bien que han resultado sus planes en los últimos años, esperando el gran final―. Este universo se llenará de paganismo y oscuridad, todo será nuestro e inclusive, los molestos Dioses de este universo tendrán que asumir nuestra voluntad, una vez obtengamos una parte de su energía vital.
― Así será, hermana Debra, ya me imagino cuando arranquemos la energía en su estado más puro del cuerpo del chico y la catalicemos con el poderoso hechizo del Riajme, será todo un arte― finalizó Rachel conmocionada por la excitación y malicia que le provocaba la idea.
― ¡Bastardo asqueroso! ― a lo lejos se escuchó la aguda e infantil voz de la hermana menor Chariot, tras haber asesinado brutalmente a uno de los últimos guardianes de la aldea, mismo que con sus últimas fuerzas apenas pudo provocar una herida en el costado izquierdo de la joven hechicera.
― Sigues confiándote como siempre, Chariot― mencionó Debra le Monde, presenciando la herida y la prenda rasgada por la vieja y oxidada lanza del zuniita―, si sigues así, no me sorprenderá que dentro de poco uno de esos inútiles seres termine por asesinarte de la manera más ridícula posible―terminó la hechicera más poderosa del trío, al mismo tiempo que desintegraba los restos del guardián zuniita con un rayo proveniente de su dedo índice.
― ¡Eso jamás! ¡¿Me oíste Debra?! ― respondió irritada la hermana menor―. Yo soy tan poderosa como tú o Rachel, jamás dejare que unos insectos como estos me derroten, ni siquiera ese sujeto de la especie de los iris, recuerden que mi poder base se calcula por millones de unidades y mi báculo hace mi poder aún más grande.
― Si tú lo dices, hermanita― irrumpió Rachel en tono burlesco.
― ¡Solo me confíe, eso es todo! ¡Pero no volverá a suceder!
El momento de distracción entre las tres hermanas fue aprovechado por un misterioso sujeto, portador de una capa morada y unas antiguas vestiduras rasgadas, propias de un mago perteneciente a las antiguas ordenes que solían esparcirse por todo el planeta Zöld. Seres que no superaban en número al endeble y subdesarrollado ejercito zuniita, pero si los superaban en poderío. Los auténticos protectores del verdoso planeta, de los cuales quedaban un número muy reducido de sus miembros, algunos asesinados por las poderosas y malvadas hechiceras paganas y otros desaparecidos desde siglos atrás.
Eibres, categoría katass-tassan, uno de los fundadores de la orden de los Fhaj-alm’ej-lihn (Legionarios de la Sideral de Zöld, en idioma zuniita) y poseedor del rango jerárquico más alto dentro de las ordenes de magia druida, atacó por sorpresa a las temibles hechiceras de las tierras paganas de Wilpurgs, la región más oscura de la galaxia Andrómeda. Invocando un poderoso hechizo de relámpagos rojizos provocó un estruendo en el lugar donde antes solía edificarse una aldea zuniita.
Con un fuerte hechizo de viento, Eibres dispersó la fumarola negrizca que cubría como un manto las ruinas de la aldea. Su sorpresa fue grande, al notar que el poderoso hechizo, que consumió una parte importante de su maná apenas había ensuciado y rasgado levemente las ropas de las hechiceras.
― Creí que todos esos magos de circo estaban muertos, pero parece que aún queda basura de que ocuparse― exclamó Debra le Monde presenciando la figura del vetusto mago Eibres, mantenido a flote en el verdoso cielo―, esta vez me encargaré de esa molestia.
La hechicera Debra emprendió una fugaz carrera hacia el mago zuniita, quien invocó un hechizo de reflejo para contener la bestial embestida que su enemiga llevó cabo con una velocidad suprema. El choque de energías provocó una fuerte ráfaga de viento, misma que irrumpió en la ejecución del hechizo reflejo del mago katass-tassan.
― Ahora entiendo porque fuiste uno de los gusanos que sobrevivió a nuestros atentados en la demás aldeas― expresó Debra con soberbia―, me doy cuenta de que no eres un mago ordinario como el resto. Ese hechizo de relámpagos fue ejecutado con un poder fuera de lo común, lograste rasgar mi hermoso y oscuro vestido―la temible hechicera cambió abruptamente su estado de ánimo hacia la irritabilidad―. ¡Insecto! ¡¿Cómo te atreves a rasguñar mis valiosas prendas?!
Terminado su dialogo, Debra propino poderosos golpes sorpresa al mago Eibres, mismos que lo proyectaron hacia el suelo pantanoso del lugar a una velocidad exuberante. Rápidamente, el sujeto se puso en pie para evadir la poderosa patada que la temible pagana planeaba encestar en su viril rostro, el impacto del ataque abrió una grieta en el suelo, demostrando el poderío que superaba por mucho al del mago katas-tassan. Antes de poder si quiera reaccionar, Debra acertó un nuevo golpe a su rival, impactando a este contra uno de los enormes muros de piedra que rodeaban a la aldea.
Mal herido, Eibres invocó con sus debilitados vestigios de maná un hechizo de fuego, mismo que fue proyectado a un costado del rostro de Debra le Monde, friccionando apenas sus blanquecinas mejillas y un mechón de su oscuro y largo cabello.
La poderosa hechicera tomo por el cuello a Eibres, e invocando a su temible guadaña; misma que ha cobrado miles de vidas inocentes, traspaso lentamente el pecho del mago zuniita, disfrutando el sufrimiento de este con sus sombríos y amenazantes ojos amarillos.
Cuando todo se creía perdido para el veterano mago, una imponente voz masculina se hizo presente en el lugar.
― “¡Deceptione mico phoenice!”
De inmediato, una cegadora luz asimilando la figura de un ave fénix se hizo presente en el lugar, provocando la perdida de la vista tanto de Debra como de sus hermanas hechiceras. Al mismo tiempo, un joven misterioso y vistiendo prendas similares a las del mago Eibres aprovechó el momento y tomó en brazos al debilitado y herido sujeto para huir de prisa del lugar, mientras el hechizo luminoso hacia efecto durante unos cuantos segundos.
El joven aprendiz intentaba reanimar a su más grande mentor en magia druida, quién habría sido su más dedicado maestro a lo largo de los siglos, desde la fundación de la Legión Sideral de Zöld. El veterano mentor apenas articulaba unas palabras con hilos de una voz que anunciaba los últimos minutos de su larga vida.
Estando seguros en la periferia de la aldea, el joven mago recostó a su maestro sobre la hierba del extenso terreno que conformaba el valle de la antigua aldea zuniita.
― ¡Maestro! ¡Responda por favor!
― Mi…querido…alumno…Yer…Yermes―articuló estas palabras Eibres, con dificultad, lidiando con la herida en su pecho.
― Resista por favor maestro, pondré a prueba mis habilidades de magia blanca para poder contrarrestar la hemorragia―reviró el joven Yermes, con tono desesperante ante la situación tan grave.
― No…hijo…no será…necesario.
― No diga esas cosas maestro, haré lo posible por salvarlo, usted es nuestra última esperanza de poder liberar nuestro planeta de esas temibles hechiceras. Daré mi vida por usted incluso si es necesa…
Eibres refutó las palabras de su joven alumno, con los últimos alientos.
― No es…necesario…mi querido Yermes. Mi tiempo en este mundo se ha agotado. No puedo decir que tuve una mala vida, la legión de los druidas y mis queridos alumnos a lo largo de estos siglos fueron lo mejor que pude haber tenido.
― No diga eso, por favor maestro― exclamó melancólico el joven mago, con los primeros lagrimeos escurriendo de entre sus ojos, así mismo, la impotencia que lo sofocaba por dentro.
― En este mundo y en este universo, creado por Dioses frívolos…―Eibres irrumpió sus palabras con un ataque de tos que lo hizo expulsar algunas gotas de sangre―, es muy gratificante saber que aún existen almas como la tuya. Hasta ahora, todo lo había hecho muy mal, pero al final de mi vida, podré hacer algo bien…los errores de los viejos druidas quedarán atrás.
― ¡Maestro! ― respondió de nueva cuenta Yermes, con el llanto ya inconsolable, al ver que, entre cada palabra, su gran mentor se desvanecía cada vez más.
― El futuro que les espera será diferente…no gracias a nosotros. El poder especial que hay en ti, puede cambiar el futuro dramáticamente muchacho. Conviértete en un gran mago heredero de la Legión Druida más grande que jamás se haya visto. Ayuda a quienes sean más cercanos a ti y compartan los mismos deseos por preservar la belleza y la armonía de este extenso universo, no a un tonto mago viejo que está a punto de morir…Por favor…Cuida de este lugar y de todos aquellos seres vivos que son ajenos a la maldad y ambición de quienes no entienden el significado de lo que es pertenecer al lado correcto de la justicia y la vida misma.
Agotado su último aliento, el legionario Eibres pereció ante los sollozos inconmensurables de su mejor aprendiz.
Al siguiente día, entre los reducidos miembros de la Legión Druida, aquellos que permanecieron escondidos o incluso regresaron del exilio al enterarse de la fatídica noticia, asistieron al cortejo fúnebre de quien fuera uno de los fundadores de la legión de magia sideral más importante de Zöld.
Entre hierbas, especias e inciensos con olores sosiegos y música ejecutada por instrumentos arcaicos, cuya edad se podía medir casi en eones, se hacía presente el ambiente de abatimiento en el bosque Kraj-muet-nulhan (De la eterna noche fría). Una gran fogata daba inicio al ritual de los legionarios magos caídos, misma que al ritmo de los compases musicales convertía en cenizas el féretro de madera proveniente del denominado “árbol de la vida” como lo llamaban los zuniitas, o al menos los reducidos que aún se aferraban a la difícil lucha de sobrevivir ante el azote de las hechiceras paganas de Wilpurgs.
Yermes invocó un hechizo de tierra el cual le permitió manipular las ramas de los árboles alrededor para improvisar una ermita de estilo druida, misma donde las cenizas de Eibres descansarán por la eternidad, mientras este ahora trasciende hacia el Mejkranda; el enorme y majestuoso salón, donde otros legendarios magos druidas y los mismos Dioses le esperan con los brazos abiertos y el debido reconocimiento como un héroe incondicional.
DECIDIR
I
Aria regresó a la mansión Morgan, tras una larga jornada escolar en Beechwood. Sin embargo, las mismas dudas no dejaban de acechar en su inocente cabeza. Sobre todo, una extraña opresión que desde días atrás no la dejaba siquiera concebir el sueño, una opresión o quizás un misterioso y oculto poder que le hacían creer cada día en que era hora de poner en práctica sus habilidades de combate.
― De ninguna manera, Aria―recriminó Irina.
― ¡Abuelita, por favor! ― exclamó su pequeña nieta, suplicando por entrar y usar la cámara de simulación que su madre había construido años atrás. Misma que fue utilizada por su padre Daiben en su momento.
― Lo siento, pero es muy riesgoso para una pequeñita como tú, ese lugar fue construido con un mecanismo capaz de aumentar las condiciones más allá de las que ofrece este planeta, sobre todo la gravedad. No durarías ni cinco minutos dentro, podrías sofocarte al instante.
― Pero yo quiero entrenar como lo hacía mi papá― continuaba insistente Aria.
― Tu papá podía hacer eso porque…
Irina no encontraba la forma correcta de explicar a su nieta la manera en que Daiben era todo un experto en el campo de batalla y un ser extremadamente fuerte, evadiendo la cuestión de que esto era posible gracias a que su padre no era un ser terrestre.
― Porque tu padre Daiben, no es un guerrero de este mundo, mi querida Aria.
En el preciso instante, Aria e Irina voltearon hacia el mismo sitio, observando la llegada de Lilith Morgan, tras cerrar la puerta y encargar su equipaje a una de las mucamas de la mansión.
― ¡Lilith, por favor!
― Lo sé, mamá, pero, de cualquier forma, la niña debía saberlo en cualquier momento, tiene derecho a saber quién es su padre realmente.
Aria conmocionada por la noticia, corrió a recibir a su madre, mostrándose aún más insistente.
― Lilith, no estarás pensando en llevar a Aria a esa cámara de simulación, ¿Verdad?
Lilith dirigió una mirada segura hacia su madre Irina, y asistiendo con la cabeza confirmo lo no deseado por la señora Potts.
― ¡Pero eso es demasiado, aún más para una niña tan pequeña como mi nieta!
―Madre― irrumpió Lilith, con gesto de seriedad―. Sabes que mi hija no es completamente un ser terrestre como tú, como yo, o como los miles de millones de seres humanos que habitamos este planeta. Mi querida Aria es un ser único que posee los genes de uno de los guerreros más poderosos de este universo.
Irina Potts continuaba sin poder asimilar las palabras dichas por la madre de su única nieta. Por su parte, Lilith continuaba con su diálogo con mucha firmeza, sin repasar cada palabra que mencionaba.
―Daiben lleva más de cinco años fuera de este planeta, en un lugar ubicado a miles de billones, o quizá trillones de años luz de distancia. Un lugar que ni siquiera el mejor telescopio de nuestra compañía o de cualquier otra agencia espacial de alto prestigio en este mundo ha podido ubicar siquiera en algún punto del vasto cosmos.
Aria observaba con cierta admiración y escuchaba las palabras de su madre con enorme atención, imaginando los escenarios más increíbles en los que su padre podría estar ubicado; alguna constelación lejana, algún cuerpo cósmico o planeta con dimensiones y condiciones que van más allá de la limitada psique terrestre. La idea de un nuevo entrenamiento que podría ubicar su poderío casi a la par de su propio padre, quizás uno de los guerreros más poderosos del universo, transmitía cada vez más un eco ferviente en el interior de su infante persona.
Probablemente, la esencia de la sangre guerrera nexona comenzaba a abrirse paso en la genética de la pequeña Aria Meren Morgan. La sangre que durante milenios ha evolucionado entre cada nueva generación de guerreros más poderosos que la anterior, a la par de un desarrollo como civilización extremadamente avanzada. Cualidades propias de una especie cósmica que en un simple parpadeo podrían inclusive desintegrar la historia y logros de una especie millonésimamente inversa como la humana, misma que, sin cumplir siquiera medio millón de años de existencia, apenas ha logrado consolidar las diminutas bases hacia la unificación como especie. Tambaleantes en la actualidad debido a la gran amenaza de una nueva guerra que promete una extinción sin precedentes. Etapas que han sido superadas por los nexonos con miles de años de diferencia respecto a los seres humanos.
― Es por ello que iniciaremos un nuevo proyecto, que nos llevará más lejos de lo que el intelecto humano ha llegado fuera de este planeta.
Aria e Irina se observaron de manera extrañada ante las palabras de Lilith Morgan.
― Es por ello que traigo esto conmigo.
Lilith a continuación dejo caer unos dispositivos esféricos y cromados de pequeñas dimensiones, los cuales se alinearon por cuenta propia, a fin de proyectar un holograma que presentaba la imagen de unos planos de lo que parecía ser un prototipo de nave espacial.
― Les presento a la majestuosa Skaft Noath
― ¿Skaft Noath? ― exclamaron tanto la madre e hija de Lilith
―Así es― reviró Lilith sin contratiempo―, este es el nuevo proyecto en el que hemos trabajado arduamente en Nexon Corps durante los últimos cinco años. Aún se necesitan las fases de prueba con la fuente de energía de fusión fría; misma que solía usar la nave Spitzner, en la que Daiben arribó a este planeta años atrás.
― ¡Eso es increíble mamá! ― Respondió muy entusiasmada la pequeña Aria.
― Lo sé, hija, además; mientras culminan las fases preoperativas del Skarft Noath, tu podrás prepararte dentro de la cámara de simulación que tenemos construida en las hectáreas traseras de la mansión. Así, cuando tengas que entrenar en la cámara de gravedad errante que incluirá la nueva nave, te será más fácil adaptarte y llevar a cabo un nuevo entrenamiento, ¡¿No es eso genial?!
Irina Potts se mostró en desacuerdo con la decisión tomada por su hija Lilith, frunciendo el ceño y dibujando una mueca de disgusto en su pigmentado y maduro rostro. Pero finalmente entendió que Lilith difícilmente se equivoca en sus deducciones científicas, a fin de cuentas, es una habilidad especial que heredó de genes maternos.
― Supongo que no tenemos de otra; con Daiben fuera de este planeta y la experiencia que tuvimos hace cinco años nos dimos cuenta de que las amenazas a este planeta no solo pueden ser provocadas por los propios seres humanos. Si no que ahora, debemos estar alerta sobre cualquier enemigo que pueda venir desde el sistema planetario más recóndito de este universo. Supongo que necesitaremos de alguien que defienda la Tierra en un debido momento.
― Gracias por entender mi punto, mamá― respondió Lilith en tono reconfortante.
― Además, aunque la idea de crear una especie de “super heroína” con mi única y querida nieta no es del todo de mi agrado. Debo admitir que sus poderes ocultos deben ser aprovechados al máximo, al menos, hasta que Daiben regrese a este planeta en una fecha aún indefinida.
― Lo sé mamá, por ello, decidí dejar la dirección de Nexon Corps en manos de un Comité Ejecutivo presidido por papá en mi ausencia. Mientras yo me dedicaré en cuerpo y mente a que esta maravilla de la astrofísica pueda superar los límites que ninguna otra nave en la historia de la humanidad ha llegado jamás, ir aún más allá del espacio interestelar.
― Aunque me gustaría saber de igual forma, la finalidad por la que haces todo esto, Lilith― respondió tajantemente la veterana científica.
― Bueno…Yo en realidad…
― Quiero creer que es porque quieren ir en busca de Daiben, ¿O me equivoco acaso?
Antes de dar siquiera una respuesta improvisada, un estruendo celestial se hizo presente en la sala principal de la mansión Morgan; acompañado por un destello de luz blanquecino cuya duración fue de apenas unas cuantas milésimas de segundo. En seguida, una reverberante voz se hizo notar en el lugar, articulando algunas palabras.
― “No pueden hacer eso por ahora, deben escuchar este importante mensaje primero”
Las tres mujeres quedaron atónitas y ligeramente aterrorizadas ante la presencia del ser divino que hizo acto de presencia frente a ellas; se trataba de Azket, la ya conocida mensajera de los Señores Supremos del Universo.
II
El rey nórdico arribó al campo de entrenamiento especial de las fuerzas reales, adentrándose en el nuevo cuartel construido específicamente para el entrenamiento de la princesa Grey Izuhira, quién se ha mantenido en pie de lucha por rebasar nuevos límites en el campo de batalla con nulos descansos.
⸺ Puedo ver que te tomaste muy enserio esto del nuevo entrenamiento, querida Grey⸺ mencionó el rey nórdico, contemplando las secuelas que han dejado los nuevos poderes de su hija en la estructura de todo el cuartel.
⸺No esperaba verte tan pronto, papá⸺ respondió la joven princesa, dándole la espalda a su padre, mientras se mantenía atenta a los objetivos que se movían a lo largo y ancho de la sala, para ser posteriormente destruidos con destellos provenientes de sus manos.
⸺ Si bueno, hay algunas cosas de las que los Menesters se pueden hacer cargo sin necesidad de mi presencia. Además, han transcurrido algunos meses desde la última vez que nos vimos en este lugar.
⸺ Supongo que te has percatado de lo fuerte que me he vuelto en estos últimos 50 años; si mis cálculos no fallan― Grey se auto inspecciono por unos segundos―. Probablemente mi nivel de poder argónico se ha multiplicado diez veces en todos estos años.
⸺ Me puedo dar cuenta de ello, por el estado en el que se encuentra la estructura de todo el cuartel. Me temo que si sigues practicando con esa intensidad terminaras por destruir por completo este recinto.
⸺ No importa⸺ irrumpió Grey, mostrándose resiliente.⸺ Mis poderes habrán cambiado, pero mi objetivo sigue siendo el mismo de antes.
⸺ Daiben Meren⸺ irrumpió ahora el rey nórdico.
⸺ Exactamente, papá.
⸺ La Unidad de Inteligencia perdió su rastro desde aquella feroz batalla que tuviste en ese planeta llamado Tierra. A pesar de que nuestros mejores agentes viajaron de una galaxia a otra en búsqueda de su paradero. Lo único que pudimos descifrar fue que su última ubicación era una gran mansión en uno de los continentes más desarrollados de la Tierra. Cuyos habitantes parecen ser unos científicos de renombre y por ello mismo gozan de una posición económica y social privilegiada.
⸺ Eso suena repulsivo⸺ exclamó Grey con recelo.
⸺ ¿Lo dices en serio hija?
⸺ ¡Por supuesto, papá!⸺ afirmó la princesa con seriedad.⸺ Un ser tan perverso como Daiben, no debería estar gozando de un privilegio como ese. Es inaudito.
La princesa nórdica terminó su diálogo expulsando una poderosa orbe de energía de entre su mano, destruyendo por completo una de las paredes blindadas del recinto. Ante la sorpresa que su padre dibujaba en su rostro.
⸺ Creo…Que entiendo tu sentir…⸺ mencionó Adalberto Izuhira, contemplando el destrozo de su hija, con asombro. ⸺ Creo que aún menos te agradará la nueva información recopilada por los agentes de inteligencia.
⸺ ¿De qué se trata? ⸺ Grey se mostró con extrañeza.
⸺ Bien, pues, al parecer una de las habitantes de esa mansión es una científica famosa llamada Lilith Morgan Potts. Misma que es la directora general de un consorcio tecnológico llamado “Nexon Corps.”
⸺ ¿“Nexon Corps.”? ⸺ Grey Izuhira se mostró aún más intrigada.
⸺ Intenta deducirlo, Grey, jamás has fallado en eso⸺ se refirió el Rey poniendo a prueba el intelecto de su hija.
⸺ Podría suponer que esos científicos de renombre han hecho una alianza con Daiben Meren, a cambio de información valiosa que este pudo haber traído desde el ejército zeltano. O quizás, un intercambio tecnológico, aunque dudo sinceramente que la tecnología atrasada de ese planeta le pudiese ser de gran ayuda con sus planes. Lo más probable sería que los humanos tuvieron contacto con Daiben y estos a su vez sacaron el mayor provecho posible de la situación; lo cual los posicionó en un lugar privilegiado dentro de su propio planeta.
El rey Adalberto se sintió satisfecho con la deducción realizada por su primogénita, heredera del gran intelecto de la dinastía Bernstein.
⸺ En gran parte de tu afirmación estas en lo correcto, Grey. Parece ser que los humanos son una especie interesante en cuanto al destacamento intelectual y material se refiere. Cuando poseen una mínima oportunidad de forjar un enorme linaje, tratan de explotarlo hasta donde su visión les permita.
⸺ Debemos reconocer que en algún momento de nuestra historia fuimos similares a ellos, ¿No lo crees padre?⸺ afirmo la princesa nórdica; haciendo alusión a los antepasados nórdicos que fundaron las primeras ciudades más importantes de Éxodo.
⸺ Es probable, los misterios de nuestros padres creadores son indescifrables, incluso todavía para una especie guerrera y destacable como la nuestra. Pero también debo agregar algo nuevo a este informe de inteligencia.
⸺ ¿Aún hay más?
⸺ Exacto; esto te será sorprendente de alguna forma⸺ mostró el rey una mirada insinuante hacia su hija.⸺ Parece que no hace más de 50 años atrás, una nueva habitante llegó a esa mansión. Una pequeña criatura, de la que se puede inferir en totalidad que se trata de la hija primera de Lilith Morgan y lo más interesante es que…Esta pequeña criatura lleva por nombre “Aria Meren Morgan”.
⸺ ¡¿Quieres decir que Daiben Meren y esa científica humana llamada Lilith tuvieron una hija, cruzando genes entre diferentes especies cósmicas? ¡¿De verdad eso es posible?!
⸺ Así es, lo cual significa que la mezcla entre especies de este universo podría traer consigo el origen de nuevos seres o guerreros más poderosos que sus ancestros. Por lo tanto, esta chiquilla podría presentarnos un problema mayor de lo que Daiben Meren ya representa en sí.
Grey antes de mostrarse exaltada con la noticia, dentro de su intelecto ideó un plan que podría fungir como alternativa en caso de que ella y su poderío no pudiesen llevar a cabo el enorme objetivo de vencer a Daiben Meren.
⸺ No te preocupes por ello, padre, se lo que puedo hacer en su debido momento. ⸺ Grey esbozo una sonrisa un tanto perversa de entre sus resecos y mallugados labios.
― ¿No estarás pensando en algo tan perverso como…?
― No padre― irrumpió Grey precipitadamente―, es algo que va más allá de un atroz e inaceptable infanticidio, si es a lo que se refería tu punto.
―Ya veo― se mostró el rey con más tranquilidad en su interior.
― No hay nada peor en este universo que ser vencido y humillado por tu propia herencia de línea sanguínea. Para el linaje de un guerrero extremadamente orgulloso como lo es Daiben Meren; sería la derrota perfecta a su modo.
― Entiendo tu punto, hija― reviró el rey Adalberto―, ¿Pero no crees que eso sería contradecir a tus propios ideales como una guerrera orgullosa de igual forma?
― Yo no lo vería de esa forma, padre― mencionó Grey con tranquileza―. Sería una especie de complemento a mi gran objetivo de destruir a ese sujeto. Si utilizo a mi favor los poderes de esa niña y recibe un poderoso entrenamiento de mi parte. Sería el fin de Daiben Merén y la peor derrota que podría sufrir en manos de su propia y única hija. No soportaría la idea de que alguien con su misma genética posea un nivel de poder muy superior al suyo. Lo cual, a mi parecer, sería la mejor de todas las venganzas posibles. Alguien como él ya no debe ser encerrado y juzgado en una corte por sus crímenes de guerra… Alguien como él debe ser eliminado de este universo― Grey dibujo un gesto de firmeza en su rostro, apretando sus mallugados puños.
En el momento, una llamada holográfica se hizo presente en el lugar; el rey nórdico la recibió sin precedentes. Se trataba de un miembro del Consejo de Seguridad de Norm. Con un importante mensaje recopilado desde la base espacial de Manyeret; una de las más importantes en cuestión defensa espacial.
― Majestad.
―Adelante, consejero⸺ respondió con su típica voz rasposa el rey.
― Hemos recibido una actualización sobre la situación en el pantanoso planeta Zöld. Parece ser que las hechiceras de Wilpurgs han atacado de nuevo. Entre las víctimas se encuentra el legendario mago de la legión druida llamado Eibres; Debra Le Monde acabó con su vida con demasiada facilidad. La última esperanza de defensa del verdoso planeta ha caído, majestad.
― ¡No puede ser, uno de nuestros más grandes aliados ha perecido en manos de esas detestables hechiceras!
― ¿De nuevo ellas, padre? ― exclamó Grey con seriedad en su rostro.
― Desafortunadamente así es. He pensado en mandar a un escuadrón especial para…
― ¡No, padre! ― vociferó la princesa―. Desde la muerte del coronel O´Conell me prometí que jamás volveríamos a cometer el mismo error dos veces. Yo iré personalmente hasta Zöld y les enseñare a esas hechiceras lo que sucede cuando someten a los pueblos más débiles con su tiranía.
― ¿Estas segura de lo que dices, Grey? ― dijo el rey nórdico.
― Totalmente padre. Abordare la primera nave de mañana desde la base de operaciones de Obresea. Será más fácil llegar si parto desde el continente de la región Este del planeta.
― Si así es como lo quieres Grey― reviró el rey con más dudas que certezas― respetare tu decisión; pero eso sí. Tendrás un enlace directo y exclusivo con la Unidad de Inteligencia en todo momento para no perder tu rastro cuando te encuentres en ese planeta verdoso.
― Claro que sí, padre, así será.
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