Desde que nacemos, estamos expuestos a una sonrisa, esa que se dibujó en los labios de la madre que nos dio a luz, y cada una de las que hemos ido dibujando en las personas que han pasado por nuestra vida, las primeras sonrisas no las podemos recordar, pero desde que nuestra memoria las almacenó están ahí, muchas sin asomarse a los recuerdos, y otras, de pronto surgen como mariposas que revolotean y aunque el tiempo las haya borrado del rostro del cual emanaron, siguen presentes en nuestro corazón.

Esas sonrisas, que se asoman, son las que estarán en nuestro pensamiento, hasta el día en que nos falte la razón. 

Sé que mientras leías estas líneas, alguna sonrisa de esas que viven en tu corazón, se asomó para dibujar una en tu rostro.  

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