MUERTE SEÑALADA.
De noche en un bosque cualquiera, una persona llamada Luis estaba volviendo a su casa, luego de haber cazado un gran oso. Y cuando entró a su cabaña vio tirada en el piso una persona idéntica a él y se dijo a si mismo: – esto es imposible, como puedo estar ahí muerto, si estoy acá vivo. Pensó por un momento que debía haber comido algo que le cayó mal, haber tomado mucho alcohol al mediodía sin darse cuenta, y por eso estaba viendo visiones.
Dijo que yo sepa loco aún no estoy, y tampoco soy un tipo que suele tener alucinaciones o visiones.
Se le ocurrió que tal vez estaba soñando, pero estaba casi seguro que estaba despierto en ese momento, o por lo menos lo creía o lo quería creer.
Y dijo también: – ¿ Quién me habrá asesinado si en este bosque vive muy poca gente y todos los que lo habitan son amigos míos ?
Por un momento pensó en la locura de que tal vez el se había suicidado, olvidado de eso, él era su alma que estaba observando lo que había pasado y el cadáver que estaba en el piso solo tenía su cuerpo. Y él tenía su alma consigo en ese instante, debido a que todavía no se había ido al cielo. Pero él enseguida se dio cuenta que no tenía que complicarse en pensar ideas tan desquiciadas. Se cansó de pensar y falleció.
Dios había señalado su muerte poniendo su cadáver en el piso de la cabaña.
Final, quizás abierto.
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