Te conocí, descubrí que somos un poco similares, había muchas palabras que recorrían mi cabeza al verte, pero más que sentirte de verdad entendí que no es solo la expectativa.
Tú y yo somos muy distantes de una realidad común, no hay ningún enlace que demuestre que seamos algo que marque la diferencia.
Renunciar antes de ver el resultado es algo que me caracteriza, negar que siento sería mi mejor excusa. Por eso el atardecer me habla para no pensar en ti y soñar son cosas absolutas que quitan el sentir.
Tus labios se posaron en los míos mientras mi mente decía que no soy para ti, que nunca lo seré y que pierdo mi tiempo.
Lo hice, me acerqué pero voy a perder y eso es parte de una noche temprana.
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