
Los malignos demonios de la mente,dramáticos,inseguros y temerosos,expertos en llenarte la cabeza de toda clase de ideas acompañadas de sentimientos abrumadores y perniciosos;insatisfechos de su propia existencia lloran desconsoladamente sin buscar una solución. Nada calma su dolor. Actúan en silencio,no los notas hasta que sientes sus punzadas en el corazón. No quieren consuelo,solo desean el completo desastre de poseerte y ensuciar tu mente. No escuchan,si lo hacen se frustran. Ignorantes de la realidad,por ella se mueven desganados al exigir sus caprichosas e imposibles peticiones. Protegidos dentro de su infierno echan regularmente basura al vacío de tus pensamientos. Para ellos el esfuerzo y el deseo por encontrar la asombrosa luz carece de importancia,ya que defienden cruelmente su territorio y están dispuestos a devorar cada célula de tu cuerpo para lograr su desfavorable objetivo. Gobiernan con corrupción tomando decisiones inadecuadas sin conocer los riesgos que conllevan y dejando malas marcas en tus memorias con sus infructuosos pasos. Estos demonios invaden tu interior de forma apenas perceptible y lo infectan poco a poco de una inmensa oscuridad que contagia fácilmente su sombría y apenada naturaleza. Esa es su prioridad,una de las razones más importantes para mantenerse vivos,intoxicar tu felicidad. Nunca tienden a cambiar y creen que armonizan tu conciencia con su paraíso de decadente pesimismo. Te arrinconan y abuchean sin aparentar la más mínima comprensión ya que no parecen conscientes del daño que causan ni del alto precio que te obligan a pagar.
Apartan con brusquedad cualquier enfoque que pueda desmantelar la verdadera realidad,son demasiado cobardes para rendirse ante ella y experimentar. Dejan escapar sus quejas para tratar de poner fin al malestar que los amenaza. Para ellos el simple hecho de revelarse pone de manifiesto su valor,aunque prefieren pasar desapercibidos ante cualquier temor.
Farfullan alborotados al ser víctimas de injustas circunstancias,bajan la vista y cierran los puños sin siquiera pensar en las posibilidades que las acompañan. Cautivos por la envidia escupen descaradamente su veneno a través de sus erráticas palabras,pierden el control,se enderezan y retuercen por el placer que les ocasiona la certeza de tener razón. Sucumben constantemente a su pasado,no le quitan el ojo de encima,el pasado es la sombra agonizante que al pasar nunca olvidan. Un caso omiso es su actualidad,una llama quebrantadora de sucesos intrascendentes crepitando sin piedad.
Cansados de luchar,miles de lagrimas embargadas de histeria y victimismo brotan de sus ojos recorriendo con excusas sus rostros. Su alocada desesperación los carcome entre la oscuridad mientras gritan aterrados sin enfrentarse con decisión a su permanente confusión.
Los malignos demonios de la mente,egoístas y falsamente trajeados acuden a un festín de fatalidad escondidos y enmascarados. Arde la piel del elegante resplandor al ser abrasada con su amargo sabor. Sientes el retumbar de su invasión cuando recalcan su verdadera intención para hacerte caer en las peligrosas garras de la negatividad.
OPINIONES Y COMENTARIOS