Cuando estuve al borde de una lágrima más,
susurraste a mi oído aquellas palabras imborrables que circular como remolinos en mi mente inquieta,
conteniendo mi respiración,
sollosando como niña perdida así me sentí con mi alma suspendida y reposada,
así me hiciste sentir con una mezcla de altibajos de emociones,
sin saber si echar andas cada lágrima reprimida,
sin saber dónde buscar refugio,
Sólo se,
que mis bolsillos están llenos,
repletos de angustias y decepciones,
Sin sabores de capítulos de aquel libro viejo he inconcluso,
No hay cabida para un impulso más,
No hay espacio para una lágrima más…

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