Lirio tiene grandes proyectos. Lirio antepone los proyectos a la esperanza. Por ejemplo, su esperanza debería ser curarse, pero ella prefiere hacer planes para el verano. ¿O será que no quiere pensar que su cura aún está lejana?
Lirio, cuando no está de humor, me llama carcelero: carcelero, no tengo tabaco. Carcelero, ¿qué hay para comer? etc
Lirio también puede ponerse insoportable: cuando esté bien (ella siempre elude emplear la palabra «sana», cuyo antónimo es enferma, lo que la deja poco margen de maniobra) cuando esté bien, me dice, me voy ir lejos muy lejos.
La verdad, es que la enfermedad de Lirio nos pilló a los dos un poco descolocados. Realmente, tendría que admitir que hacía seis meses que, unilateralmente (por decisión de ella), habíamos roto: si bien seguíamos manteniendo la querencia por el sexo sin contraindicaciones, seguro y sin preámbulos de las parejas monógamas.
Luego, un día (yo ya me había cansado de decirle que volviera), se presentó con las maletas y la escueta excusa: estoy enferma, no te hagas ilusiones.
OPINIONES Y COMENTARIOS