Oscuro, abundante, generoso, simple, sorpresivo y sorprendente. Fue un típico regalo Chocoano la llegada en la noche del viernes hasta unos 80 mts de distancia de la cabaña de una tortuga marina a colocar sus huevos en la playa. Ya el día para mi había había terminado, mi sueños empezaban a rondarme la cabeza y es entonces cuando escucho el inusual llamado de la voz de Pedro al otro lado de la puerta: “John, que ha llegado una tortuga marina a la playa por si quisiereis ir a verle”…rápidamente me puse una pantaloneta y sin terminar de colocándome la camiseta salí de la pequeña cabaña, caminamos unos cien pasos al norte por el camino de la playa el Almejal y ya vimos a Doña Gloria linterna en mano y a otros tres nativos observando como la tortuga llenaba el hueco donde antes había depositado sus huevos, usando sus aletas como herramienta para arrastrar la densa arena de la playa; minutos después tuve que esperar allí solo para cuidarlos mientras tanto Pedro iba a llamar a Isidro para que viniese a retirarlos y llevarlos a su tortugario para protegerles y fue en ese momento cuando la sabiduría de ese hombre dedicado a salvar tortugas me permitió sentir otra vivencia del lugar que se habita bajo el cielo claro oscuro de una noche sin luna y sin lluvia y las olas llenando la mas alta línea del mar para continuar con su ritmo de regreso hacia el océano, por donde instantes anteriores en un ritual silencioso despedí y di las gracias a la madre de unas futuras diminutas tortugas que tendrán que hacer lo mismo sin ninguna ayuda. Cuidadosamente sacados por Isidro 99 huevos contados en el mas profundo silencio fueron depositados en un balde plástico, y esperan ser traídos a la misma vida en un pedazo de tierra de un planeta en el que sigo sin entender, porque es tan difícil llegar a tener vida?. La vida pasa por tomar aire en los pulmones y respirar, la vida misma es respetar y sembrar esas semillas que a gritos silenciosos nos germinan bien adentro, de nuevo en lo profundo y en lo mas oscuro!! Si se quiere la vida misma a veces nos exige renunciar a la demasiada luz que como la demasiada sombra no deja ver nada.

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