Yo te regalo una mirada y tú me das una sonrisa, yo te doy los buenos días y tú las buenas noches, luego te obsequio una hermosas palabras inspiradas en ti y tú me lo agradeces con un beso en la mejilla. A ese beso respondo con una caricia que es correspondida con un abrazo. Y empezamos a regalarnos mutuamente el tiempo, cada vez en mayor cantidad y nuestras miradas se pierden y el mundo se extingue y ya no existe sonidos más que nuestras palabras y el espacio infinito se reduce a la envergadura de nuestros brazos rodeándonos mutuamente, y siento y creo que te amo. Estoy completamente seguro y siento que es mutuo.
Mi corazón no se puede equivocar.
Y te regalo mi corazón y tú lo pones dentro de una bolsa y lo guardas en el refrigerador para que no se descomponga.
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