Algunas noches reina la soledad, con ese frío que ataca y corta la piel en la debilidad de mi torrencial ansiedad.
Algunas tardes reina la monotonía y la voz de la nostalgia se vuelve la única amiga mía.
Dice conocerme y dejarme dormir en ella un segundo tan efímero como perpetuo, para enterrar la razón en el recuerdo…
Algunas mañanas reina la locura.
Las lágrimas se escurren entre risas y el ser queda hecho trizas cuando el tiempo transcurre vano, hacia el camino de la incertidumbre y el daño.
Algunas madrugadas reina la muerte y las sabanas se empapan de melancolía.
La cólera arrastra los rezagos del día a día.
Arrastrándose en la sombra de la hora, en que todo sabe a zozobra.
Algunas veces, casi siempre, resulto humana, moribunda y vulnerable.
Me escondo entre orgullos, almohadas y licores.
Bajo las cobijas y enferma de temores, tomo una fortaleza que poco ayuda y mucha pesa.
Algunas veces, cuando oculto la cabeza, procuro que nadie me descubra en tan vil presencia.
Y me sorprende encontrarme con tu peculiar esencia, calmando mi fiebre y mi convalecencia.
Algunas veces, justo en el instante en que todos se alejan.
Tu me tomas cual llama a medio extinguir y me compartes la chispa que solo sabe dar tu ser, cuando en un mismo suspiro nos sentimos renacer.
Algunas veces en la vida, en lo más bajo de la caída…¡solo tu reinas!
Estas solo tu y todo tu, vuelto el motivo… ¡de mi más plena alegría!
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